El Gobierno japonés presentó ayer un plan de estímulo fiscal récord de 154.000 millones de dólares para ayudar a una economía afectada por la peor crisis de los últimos 50 años, que ha golpeado especialmente a las exportaciones y al empleo.
La cifra histórica, equivalente al 3% del Producto Interior Bruto (PIB), fue acordada por el Ejecutivo y la coalición gobernante del Partido Liberal Demócrata (PLD) y el Nuevo Komeito y será trasladada al Parlamento previsiblemente el día 27.
Según el Gobierno, este nuevo gasto fiscal ayudará a crear medio millón de empleos y aumentará en un 2% el PIB, después de que las grandes exportadores se hayan visto afectados por la reducción de la demanda mundial y hayan recortado miles de empleos.
La nuevas medidas de estímulo destinarán fondos para empresas con problemas de liquidez, a prestaciones por desempleo, así como para mejorar el sistema de salud pública y ayudar a colectivos desfavorecidos y a la envejecida población nipona.
El primer ministro, Taro Aso, aseguró ayer que es hora de reformar el sistema fiscal de la segunda economía mundial, con medidas para incentivar a los mayores para que participen con sus activos en la economía nacional.