Japón, la segunda economía del mundo que parecía inmune a la crisis de crédito originada en EE.UU., comenzó ayer a tomar medidas para proteger su sistema financiero y tratar de contener la caída libre de la que parece no poder salir la bolsa. El tremendo desplome de la Bolsa de Tokio, que ayer cerró en su nivel más bajo desde 1982, ha terminado por arrancar del Gobierno una batería de medidas para tratar de inmunizar a los grandes bancos japoneses.