El presidente Néstor Kirchner deberá afrontar los duros desafíos de negociar nuevos contratos con las empresas privatizadas de servicios públicos y reactivar su relación con el FMI, tras anunciar que Argentina logró dejar atrás la moratoria de la deuda declarada en 2001.
Las firmas de teléfonos, luz, gas y agua, entre otros servicios, han demandado al Gobierno ante organismos internacionales.