Recibo un correo electrónico, que textualmente dice: “Saludos, Don Eduardo Moreno, reciba un cordial saludo. Me dirijo a usted con la intención de conocer su opinión con respecto a un comentario que he escuchado algunas veces en programas deportivos, donde indican que si el Mundial de 1978 se hubiera realizado en otro país, Brasil lo hubiera ganado y no Argentina. Saludos. Jaime Fong Buckridge. P.D. Felicidades por su columna en la Revista “10”. Yo soy cliente suscrito al Diario La Prensa, pero sólo por leer sus atinados comentarios y reportajes, compro El Panamá América los jueves. Gracias”.
Acuso recibo de las elogiosas palabras del Sr. Fong Buckridge. Ahora: es verdaderamente difícil contestar lo que me pregunta. Fueron muchas las voces en 1978, entre ellas la mía, que pretendieron hacerse escuchar por lo que entendimos una injusticia, al hacer jugar en horas opuestas dos partidos igualmente importantes como Brasil-Polonia y Argentina-Perú, que debieron disputarse al mismo tiempo. No olvidemos que 1978 era la época de la dictadura militar en Argentina, extendiendo sus tentáculos por doquiera. Por lo menos, queda la interrogante por responder, al haber ganado Brasil, y saber entonces cuántos goles deberían hacer los argentinos para ir a la final.