El presidente de Estados Unidos (EU), George W. Bush, dijo ayer al Congreso que la economía del país se reactivará pronto y que la buena evolución económica futura depende fundamentalmente de una nueva reducción de los impuestos a los ciudadanos.
En el informe anual al Congreso, preparado por el Consejo de Asesores Económicos de la presidencia, Bush instó a los legisladores a que aprueben con premura su plan económico. El plan incluye la reducción de impuestos por unos 674,000 millones de dólares en los próximos diez años.
El presidente dijo que la breve recesión económica de 2001 y el lento ritmo de reactivación durante 2002 han traído "consecuencias desagradables" para los trabajadores. Desde que Bush llegó a la Casa Blanca hace dos años el país ha perdido 2 millones de puestos de trabajo y el nivel de desempleo se ha situado en el 5.7% de la población activa, la tasa más alta desde 1993.
Para casi todos los problemas Bush recetó reducciones de impuestos: la rebaja de las tasas, un alivio impositivo para las parejas casadas, incrementos en los alivios fiscales por hijos, y un recorte vigoroso de los impuestos que pagan los inversores por sus ganancias empresariales. "La economía está recuperándose", señaló el presidente en su mensaje que acompaña el informe anual.
"A pesar de los problemas y dificultades, los fundamentos de la economía siguen siendo sólidos, -dijo Bush- incluidos una baja tasa de inflación, bajos tipos de interés y fuertes avances en la productividad", pero "el ritmo de la recuperación no ha sido satisfactorio", agregó.
El presidente envió esta semana al Congreso su plan de presupuesto para el período fiscal 2004, que comienza el 1 de octubre, y bajo el cual el Gobierno federal prevé un déficit de 307,000 millones de dólares.
La Casa Blanca ha calculado que, si se aplica el plan económico y los presupuestos de Bush, el déficit del gobierno federal sumará unos 1.08 billones de dólares en los próximos cinco años.
Pero la administración cree que tales déficit son manejables ya que son menores que el 6% del Producto Interior Bruto, proporción deficitaria sin precedentes que se alcanzó durante la administración del presidente Ronald Reagan en 1983.
El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y numerosos expertos han advertido que la reaparición del déficit y el creciente endeudamiento del gobierno federal empujarán hacia arriba los tipos de interés con un impacto negativo para el crecimiento económico.
El informe de Bush al Congreso desecha esas alarmas y resta importancia al vínculo entre la creciente deuda del gobierno y las tasas de interés, y cita cálculos según los cuales las tasas de interés subirían un 0.03% por cada 200,000 millones de dólares de deuda gubernamental adicional.