Si la transición política ha sido la principal asignatura de los egipcios desde la caída del presidente Hosni Mubarak, los preocupantes números en economía han hecho de esta materia el otro gran reto pendiente para el Gobierno islamista.
Dos años después de que los revolucionarios llevaran a las calles sus demandas en forma de lemas como el recurrente “pan, libertad y justicia social”, la ansiada mejora económica ha quedado postergada en medio de continuas señales de alarma.
La brusca caída a mínimos históricos del valor de la moneda local respecto al dólar, ha llevado a muchos egipcios a cambiar sus ahorros a dólares por miedo a una mayor devaluación.
Eso explica que hasta hace unos días fuera una misión casi imposible encontrar el codiciado billete verde en el país, donde se ha restringido su venta.
En una casa de cambio, el empleado Ahmed Abdelsalam no oculta su pesimismo tras una inmensa ventanilla de cristal. Estos locales han comenzado ya a aplicar una comisión de un 1% a la venta de moneda extranjera.