Es probable que la productividad sea la medición más importante de la salud económica, de la cual las autoridades menos saben.
Su ritmo contribuirá a determinar la rapidez con que la presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Janet Yellen, y sus colegas subirán las tasas de interés y cuánto ascenderán estas.
Un avance más rápido exigiría un incremento posterior debido a que la economía tendría más margen para acelerarse antes de encontrar limitaciones a su capacidad.
También requeriría un punto final más alto a los efectos de evitar que una expansión más pujante termine en un recalentamiento. Una productividad más lenta haría que hiciera falta instrumentar la estrategia opuesta.
El problema, según el exvicepresidente de la FED Alan Blinder, es que los economistas —entre ellos los de la FED— no tienen mucha idea de la rapidez con que aumentará la productividad en los próximos años.
La tendencia a largo plazo es “en extremo importante”, pero “puede llevar años” detectar cambios, dijo en una entrevista.
Yellen presentará los puntos de vista del banco central respecto de la política y la economía cuando exponga ante el Congreso esta semana.
En su reunión del 27 y 28 de enero, los funcionarios analizaron el momento y el ritmo de posibles incrementos de la tasa.
Muchos se inclinaban por mantener la tasa de fondos federales de referencia cerca de cero “durante más tiempo”, según las minutas de la reunión que se difundieron el 18 de febrero.
John Fernald, un asesor de análisis del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, estima que la tendencia del ritmo de crecimiento de la productividad será de 1.8% anual.