La Reserva Federal (Fed) encara una nueva reunión sobre política monetaria, con notables divisiones internas y mensajes contrapuestos, entre los favorables a una subida de tipos de interés en EE.UU. y aquellos que abogan por postergar la decisión, en espera de mayores señales de consolidación.
Si uno de los objetivos básicos de comunicación en política monetaria es ofrecer un cierto horizonte de confianza, las declaraciones salidas recientemente del banco central estadounidense parecen diseñadas justo para tener el efecto contrario: alimentar la incertidumbre.

El inicio del nuevo curso monetario se da formalmente en EE.UU. a finales de agosto con la prestigiosa conferencia de Jackson Hole (Wyoming).
A la cabeza, como es habitual, la presidenta de la Fed, Janet Yellen, quien dibujó un panorama cautelosamente optimista sobre la evolución de la economía y abrió la puerta a un nuevo ajuste monetario.
"A la luz del continuado y sólido comportamiento del mercado laboral y nuestras perspectivas de actividad económica e inflación, creo que el argumento para un alza en los tipos de interés se ha fortalecido en los meses recientes", dijo Yellen.
Sus palabras mostraron a los mercados la posibilidad de una subida de tipos de interés antes de finales de año, opción que parecía descartada.
Datos
Aceleración: El presidente de la Reserva de Nueva York, William Dudley, pronosticó “cierta aceleración” en las perspectivas de crecimiento económico de EE.UU. en la segunda mitad del año.
Posibilidad: Dudley apuntó como “posible” una subida de tipos de interés en la reunión de septiembre.
Incertidumbre: Bolsas reaccionan con cautela.
Las autoridades rebajaron las expectativas
Frente a Yellen y Dudley, esta semana Lael Brainard, gobernadora de la Fed, con voto fijo en las reuniones de política monetaria, y exsubsecretaria de Asuntos Exteriores del Tesoro, volvía a rebajar las expectativas.
Para Brainard, la inflación aún baja y la debilidad global "aconsejan prudencia en la retirada del estímulo monetario".
“En presencia de incertidumbre y ausencia de una aceleración en las presiones inflacionarias, sería insensato cerrar la posibilidad de mayores avances en el mercado laboral”, agregó.