La receta está compuesta de mucha inversión pública, destinada principalmente en infraestructura, un prudente manejo fiscal y la atracción de inversión extranjera directa.
Esa fórmula, aunada a seguridad pública, comunicaciones de punta y una posición geográfica privilegiada han hecho de Panamá la economía de mayor crecimiento en Latinoamérica en los últimos años.
La Comisión Económica para América Latina (Cepal) ha proyectado que el crecimiento de la economía panameña rebasará todos los pronósticos y se ubicará como la número uno de la región con un 10.5%, solo 0.5% por debajo de las proyecciones oficiales.
Pero cómo estos excelentes resultados afectan al panameño común.
Pues en Panamá prácticamente no existe desempleo y el Gobierno se ha visto en la necesidad de abrir el mercado laboral a extranjeros para facilitar las operaciones de las empresas multinacionales.
Con esto, los ciudadanos han visto una mejora en calidad de vida. Pero hay retos muy fuertes aún por enfrentar, sobre todo cuando finalice la edificación de las grandes obras de infraestructuras.