(Analista del Centro Nacional de Competitividad )
Panamá en las últimas décadas ha sido una especie de imán que atrae la inversión directa extranjera (IDE). La apertura económica basada en el libre flujo de capitales, y de bienes y servicios, juega un papel vital. También influye el uso del dólar que garantiza un alto nivel de estabilidad cambiaria para la mayoría de las monedas duras.
Todo tiene como corolario un país con estabilidad basado en relativamente bajos niveles de déficit y deuda pública, que goza de un alto nivel de confianza en los fundamentos macro económicos del país y su solvencia. Contribuye la vigencia de un ambiente político estable basado en una democracia sólida.
Esta afluencia de inversión ha impulsado sectores como el inmobiliario, el logístico y de transporte internacional, turismo y banca, entre otros, lo que a su vez ha contribuido al crecimiento del producto interno bruto, a la generación de empleos y riqueza.
La creación de iniciativas que suman elementos a la lista de atractivos para la IDE. Ejemplo: la Zona de Panamá Pacífico (Howard) ha resultado en la instalación de un parque comercial constituido por empresas de superioridad tecnológica e industrial (como Caterpillar, Dell, 3M, entre otras).
Todo es producto de las ventajas físicas que ofrece esta zona, por su cercanía a aeropuertos y puertos entre otros, generando el desarrollo de un núcleo comercial urbano que incluye escuelas, residencias, comercio y otras instalaciones que facilitan a los altos ejecutivos, sus familias y empresas, operar en el país.
Otras ventajas surgen en materia tributaria, laboral y migratoria, todo lo cual reduce los costos para la entrada de empresas y el funcionamiento de estas –amparadas bajo un régimen jurídico especial y estable.
El Régimen Especial para la Operación de Sedes de Empresas Multinacionales (SEM; Ley del 2007) que promueve la instalación y funcionamiento de casas matrices o sedes regionales que les permitan a grandes corporaciones centralizar desde Panamá la coordinación de sus sedes en América Latina y el Caribe. Además, la expedita gestión de diversos trámites para los ejecutivos, y la vigencia de incentivos de permanencia de largo plazo en el país, motiva a estos gerentes y personal a adquirir bienes inmuebles.
Frente al éxito de dichas iniciativas surgen preguntas y desafíos. ¿Por ejemplo, sería viable aplicar estos alicientes con mayor amplitud mediante políticas y medidas similares recudiendo las restricciones para la inmigración de altos ejecutivos y la participación de estas empresas en otros sectores y áreas de la economía nacional?
Desde un punto de vista técnico, el análisis podría llevarnos a la conclusión de que debería estimularse la competitividad y la IDE nacionalmente reduciendo en promedio y en diversas áreas los impuestos, flexibilizando el código laboral y simplificando los procesos administrativos del sector público. ¿Pero…. hasta qué punto esto resulta viable en la práctica tomando en cuenta las naturales sensibilidades de diversos gremios y segmentos de la sociedad que se sentirían amenazados —con razón o sin ella— por estas políticas?
Con base en estas oportunidades y limitaciones quizá lo más viable sea en lo posible continuar ensayando otras iniciativas como la de SEM, Howard y la de la Ciudad del Saber para los efectos. Sin embargo, el desafío final y no menos importante además de que se instalen más empresas multinacionales es el cómo lograr que estas se constituyan en verdaderos agentes de transferencias de tecnología y conocimiento a los trabajadores y empresarios panameños.