"JENY, APÚRATE que hay leche barata", gritaba a través del celular una señora de mediana estatura que ayer hacía una larga fila en los estacionamientos de la Gran Estación, en San Miguelito, en donde los productores vendieron 10 mil litros de leche, en tan solo tres horas.
Cada litro tenía un costo de 42 centésimos, mientras que en el comercio local se consigue a 70 centésimos. La mayoría de las personas compraba 5 litros, que era el máximo permitido, lo que se traducía en un ahorro real de $1.40.
"Esto es para demostrarle a los industriales que se puede vender leche barata y de buena calidad", afirmó Luis Martínez, presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos (ANAGAN).
Productores e industriales se encuentran en una seria disputa por un aumento de 8 y 12 centésimos que exigen los primeros sobre el precio que reciben por el litro de leche grado A y C, respectivamente.
El camión con la leche, que ayer fue vendida a precio de costo, salió de Bugaba, en la provincia de Chiriquí, en la noche del jueves, llegando a la Gran Estación a las 10: 15 de la mañana de ayer.
Inmediatamente se inició la comercialización de 5 mil litros, aunque minutos antes la gente se aglomeraba para comprar unos 5 mil litros de leche que había traído el ganadero Enrique Athanasiadis.
Alvaro Cedeño, uno de los compradores, dijo que estaba "rondando" el lugar desde las 6 de la mañana, pues no quería quedarse sin su litro de leche.
"La situación económica es difícil y hay que aprovechar estas ofertas", agregó, mientras era interrumpido por una ama de casa que insistía en ser entrevistada.
Identificada como María, cuando se le puso la grabadora para que hablara, curiosamente solo se limitó a decir que "esto hay que hacerlo más".
"La traicionaron los nervios", comentó sonriendo Pedro Rodríguez, un ebanista del área de las 500 de San Miguelito, que inmediatamente fue repelido por una dura mirada de María.
Todo esto ocurría en una larga fila en donde los desempleados se confundían con los ejecutivos, con los trabajadores de lugares cercanos y hasta con uno que otro profesional que quería pasar desapercibido.
Había incluso quienes, utilizando su astucia, se hicieron de más leche. "La cosa ta´dura, y hay que aprovechar", casi que decían a coro.