Una pugna por los millonarios beneficios de un campo de gas enfrenta a dos regiones de Bolivia en un conflicto que se recrudece lejos de ver una salida, sin que hasta el momento el gobierno de Evo Morales haya logrado una solución que no le comprometa políticamente en la disputa.
La región suroriental de Chuquisaca, donde se encuentra Sucre, capital del país, lleva casi una semana en pie de guerra, paralizada por protestas en contra de una sentencia judicial que sitúa el campo de Incahuasi, en el vecino Santa Cruz, el mayor y más próspero departamento de Bolivia.
El Gobierno esperaba a los representantes chuquisaqueños para dialogar en una reunión de alto nivel, que no pudo realizarse.
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El forcejeo entre estas dos regiones por el campo Incahuasi, situado en lo que se cree es la frontera, se ha vuelto más intenso en los últimos días tras una decisión judicial que otorga la totalidad de los beneficios económicos a Santa Cruz y que ha generado protestas en Chuquisaca.