Mientras la mayoría de los mandatarios de Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea se reunían con todas las pompas oficiales en Río de Janeiro, Brasil, para tratar importantes temas de integración y cooperación, paralelamente en la misma ciudad representantes de la sociedad civil discutían la forma drástica en que la población ha quedado fuera de importantes decisiones económicas adoptadas por los gobiernos, que tienen una incidencia directa en su forma de vida.
De acuerdo a Augusto Castillo, secretario general de la central obrera Convergencia Sindical, que acudió al encuentro en representación de los trabajadores de Panamá,
la actividad tuvo como objetivo exigir la participación de la sociedad civil en todos los procesos de integración comercial, que a través de los años han quedado al margen de la opinión de los sectores más representativos de la sociedad.
Destacó que en este momento los únicos que se asocian son los grandes consorcios y sus compañías satélites, mientras los grupos laborales, que son los que brindan su fuerza de trabajo, son dejados a un lado.
En el encuentro de la sociedad civil participaron más de 130 personas que representaron al sector empresarial, los trabajadores y a organizaciones sociales sin fines de lucro y en el mismo se elaboró una declaración de 12 puntos que se le presentó a los presidentes y jefes de Estado reunidos en la Cumbre del Grupo de Río.
Dentro del documento, los delegados enfatizaron que a pesar de que existe una gran cooperación entre los europeos y América Latina, la misma se enmarca en aspectos comerciales y el otorgamiento de préstamos, que comprometen más la capacidad de endeudamiento de los países de la región.
Sin embargo, no existe una ayuda directa en cuanto a inversión de capitales que se traduzca en fuentes de empleo.
Igualmente se exigió a los mandatarios de Europa que las grandes transnacionales respeten los derechos humanos y sindicales, ya que este es un tema que se ha eludido en todas las negociaciones de integración.
Castillo destacó que la reunión de la sociedad civil paralela a la Cumbre de Río constituye un hito que logra demostrar que no sólo las poderosas empresas son capaces de agruparse y hacerse oír.
Precisó, además, que la sociedad civil le pidió a los jefes de Estado que apoyen y fortalezcan a las organizaciones de trabajadores, cooperativas y gremios empresariales y también las tomen en cuenta a la hora de adoptar cualquier decisión de índole económico.
Lamentablemente, destacó, hay que aceptar que el modelo económico que impera actualmente parece que sólo entiende a base de la fuerza y no es muy propenso a atender a declaraciones, así como a otro tipo de peticiones.
No obstante, declaró que los diferentes sectores que se reunieron en Río de Janeiro ya conocen esta situación y cuentan con una estrategia para presionar a los diferentes gobiernos para que empiecen a prestarles atención. Pese a esto, indicó que todavía es muy temprano para hablar de posibles conflictos.
Finalmente Castillo explicó que en el encuentro fue notable la presencia de representantes del sector empresarial, el cual ya es consciente de que la forma en que se define la expansión de las multinacionales a lo largo del continente, pareciera que no dejará nada a nadie, ni siquiera para los propios empresarios criollos.
"Esta concentración, así como su poder económico a nivel mundial ha provocado que los propios comerciantes empiecen a sentir preocupación, debido a que no tienen la posibilidad de competir con estos monstruos", acotó el sindicalista.