Economía

La política ¿despilfarro o inversión de capital?

Los partidos se han convertido en comparsas electorales cuyo premio final, después del desfile de novedades, será para uno el solio presidencial, para otros un a butaca en la Asamblea Nacional.


La feria de novedades políticas que se expandió por la república, genera una serie de actividades que hacen circular el torrente dinero en todos los sectores.

La política es una actividad aceptable dentro de los linderos del respeto mutuo, pero se torna reprochable cuando en la desesperación por capturar el poder, los aspirantes a puestos de elección se convierten en basofias parlantes que sin reparos denigran al adversario. Es aquí donde el pueblo, que es sabio, valora la personalidad de los actores de este drama.

La actividad política tiene varias facetas.

 

Para unos, es una forma de vida cuyos créditos a través de los años han sido satisfactorios, otros la utilizan para alcanzar notoriedad, y hay quienes mezclados en la madeja de actividades logran hacer los contactos básicos que abrirán las rejillas hacia el bienestar económico y, no faltan los obsesionados que persisten en alcanzar un peldaño en el engranaje gubernamental para coronar una aspiración personal.

En algunas familias la actividad política constituye parte del menú diario y cada vez que lanzan una expresión va aderezada con mensajes proselitistas.

O sea, para ellos es una forma de vida, es la manera fácil de lograr una plaza laboral donde para disfrutar de sus beneficios y, amparados por un padrino, sostenerse en el cargo hasta que se produzca un cambio brusco que los desplace.

 

En esta tierra de promisión ser político da ciertos aires de importancia y no pocos saben que a pesar de las rimbombancias que dicen no son convincentes, por ende, los escuchas no caerán convencidos de que serán los redentores del mundo que tanto esperábamos para sacar a Panamá de la fiebre económica.

El carnaval político está en plena euforia y las banderas proliferan por doquier.

Los partidos se han convertido en comparsas electorales cuyo premio final, después del desfile de novedades, será para uno el solio presidencial, para otros la butaca en la asamblea, unos aspiran a las alcaldías, otros a la representación del corregimiento para dotar al país con un equipo de gobierno, que por ley, deben velar por los intereses de la mayoría.

 

Hay más de mil actores en este escenario y cada uno, en pequeña o en gran escala, hacen su inversión esperando que con el fertilizante del voto logren la mejor cosecha.

Ahora bien: ¿ la política es un despilfarro de dinero o una inversión? Cada uno de los participantes tendrá su respectiva respuesta el 3 de mayo cuando los accionistas de este país, lleguen a las urnas para decidir quienes serán los administradores de esta gran empresa que se llama la nación.

Es impresionante la cantidad de dinero que fluye por las venas financieras del país.

 

Sigilosamente la plata salta de una mano a otra, se invierte y se malgasta y solo aquel que aspira a un cargo público mediante el voto, en su intimidad financiera, sabrá si despilfarró o invirtió bien su capital.

Prolifera el dinero en la actividad política.

La mayoría de los pocos mas de tres millones de esta nación, se percatan de la enorme inversión que hacen los aspirantes a puestos de elección popular en el afán, para algunos desesperado, por alcanzar el objetivo deseado.

El que contabiliza recoje y paga facturas por compra de camisetas, confección de afiches, banderas, pancartas, personal para "adornar" los pueblos con caras de piratas electorales, adquisición de combustible, alquiler de transporte, hospedaje y alimentación de los participantes cuando hay giras, compra de hielo y bebidas y, generalmente, el otorgamiento de una donación "a una viejita cuya casa se está cayendo".

Para participar en política, se requiere arriesgar dinero porque no sabemos si al final de cuentas fue despilfarro o inversión.

La política es el casino de la democracia.

No sabemos como reaccionará el pueblo que es el tragamonedas o la ruleta de esta gran casa de suerte y azar.

Los que ganen en los comicios, recuperarán parte de su dinero, los que no tienen igual suerte, verán como la cloaca de los desperdicios arrastrará un dinero que pudo ser destinado a una actividad más rentable.

La inversión hecha en actividades políticas es un riesgo extremadamente delicado, porque aquel que aporta, no sabe como recuperará su donación. Si gana su candidato las probabilidad de oportunidades es buena, pero si es derrotado, no se sabe si el adversario reaccionará de tal forma que podría desatar una persecución a través de impuestos, inspectores u otros métodos indignos que en democracia son toleradas como acciones de mal gusto aunque forman parte de la amarga rutina diaria.

La política un buen negocios para algunos, pero con altos riesgos.
Si para algunos la política es un buen negocio, lo recomendable es meditar bien el paso a seguir porque la inversión podría ser fatal.

Los que ya se embarcaron en esta nave que se desplaza en aguas bravías de dimes y diretes, ya no pueden hacer nada porque "la suerte está echada".


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348358
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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