En Centroamérica los ciudadanos con menores ingresos soportan, proporcionalmente a sus recursos, una carga de impuestos superior a la que recae sobre los ciudadanos con ingresos más altos.
Esto se explica por dos fenómenos. Primero, en todos los países, con excepción de Panamá, aproximadamente el 70% de la carga tributaria proviene de la recaudación de impuestos indirectos, relacionados con el consumo.
El restante 30% proviene de impuestos directos, es decir de aquellos que gravan la propiedad de inmuebles y los ingresos provenientes de salarios, utilidades, e intereses, entre otros.
Segundo, el diseño del Impuesto al Valor Agregado (IVA), la principal fuente recaudatoria de la región, incluye excesivos privilegios fiscales que incrementan la desigualdad en su pago, haciendo que este recaiga principalmente en los sectores más desposeídos.
Estos fenómenos obedecen a varios factores.
En primer término, los gobiernos y ciertas élites económicas han mostrado oposición a reformar el Impuesto Sobre la Renta (ISR), de tal forma que este grave de manera más progresiva los ingresos que son percibidos por las capas más pudientes de la población.
Instrumento para atraer inversión extranjera.
Asimismo, han tenido la errónea idea de que los incentivos y privilegios fiscales, principalmente la exoneración del pago de ISR, por sí solos son un buen instrumento para atraer inversión extranjera.
Esto ha sacrificado recursos públicos que podrían utilizarse para mejorar la competitividad de los países a través de más y mejor educación, salud, seguridad, justicia e infraestructura. Finalmente, los gobiernos han utilizado el IVA para compensar rápidamente la caída en la recaudación de aranceles que ha resultado de la continua liberalización del comercio exterior.
Sin embargo, han otorgado exoneraciones y tasas cero sobre bienes y servicios a los que tiene acceso un muy limitado grupo de la población.
Vulnerabilidad de principios de equidad horizontal.
En síntesis, la actual estructura tributaria vulnera los principios de equidad horizontal (a igual ingreso, igual impuesto) y vertical (a más ingresos, más impuestos) que deben prevalecer en todo sistema tributario, además de propiciar una carga tributaria insuficiente para satisfacer las demandas sociales. Es muy necesario que la sociedad centroamericana transforme sus sistemas tributarios y los encamine a una relación en la que la recaudación de impuestos directos sea igual o mayor a la de los impuestos indirectos, como se observa en el promedio latinoamericano y en Europa.