La mandioca o yuca, una comida básica de millones de pobres en América Latina y frica, también ha caído en la espiral inflacionaria, impulsada por el alza global de los alimentos y la industria de los biocombustibles, según un estudio divulgado por especialistas brasileños.
"La mandioca también es uno de los productos inflacionados internacionalmente y los precios de la raíz y su fécula se han sustentado en niveles elevados", señaló un análisis del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea).
"El mercado tiende nuevamente a la elevación de los precios y se espera que ese escenario continúe y persista", explicó a Efe el investigador Fabio Isaías Felipe, uno de los autores del estudio.
El Cepea, de la Escuela de Agricultura de la Universidad de Sao Paulo, es una de las principales referencias en el área en Brasil.
El precio real (descontada la inflación) por tonelada de la mandioca entre enero y marzo promedió 161 reales (unos 96 dólares) al productor.
La tonelada de fécula de esta raíz en el mismo período promedió 959 reales (unos 592 dólares).
"Un producto que hasta ahora ha estado dirigido a las capas de más baja renta de la población pasa por esa fase de alza mundial de los alimentos", explicó Felipe.
Buena parte de esa alza se debe a una menor oferta, pues el cultivo ha sido desplazado en Brasil y otros países por otros productos como maíz y la soja, más rentables en el escenario actual.
En China y Tailandia las áreas de siembra también están disminuyendo y el producto ya está siendo usado para producir combustibles, señaló.
La mandioca tiene la doble condición de servir para el consumo directo y como materia prima industrial para producir fécula destinada a mezclas con harinas de otros cereales, como trigo.
En el norte y el noreste de Brasil -las regiones más pobres del país- su harina integra la dieta básica de la población, como sucede en toda la cuenca amazónica y en Centroamérica.
Brasil es el segundo productor mundial de este tubérculo después de Nigeria.