Son muy pocas las empresas que en el mundo moderno operan en un mercado sin competidores.
Excluyendo las compañías que gozan de ciertas legislaciones que prohíben la competencia de algún tipo, lo común es que los consumidores tengan diferentes opciones cuando buscan un producto o servicio.
Si usted es una de las personas que ha incurrido en un determinado nicho de mercado donde no existen competidores lo más seguro es que los tendrá pronto.
Hay empresas que compiten en una gran variedad de sectores, unas se diferencian en los precios y otras en calidad de servicios que ofrecen.
La competencia no es mala, por el contrario, en muchas ocasiones es beneficiosa.
¿La razón? La existencia de empresas que ofrecen servicios similares estimula el crecimiento del mercado así como el conocimiento del producto o servicio.
Quizás, a corto plazo, esto resulta difícil de comprender; sin embargo, los empresarios que han tenido la experiencia de comparar escenario antes y después de haberse enfrentado a competidores, probablemente, hoy día, les hubiera gustado haberlos tenido desde el inicio.
Un ejemplo ayudará a ilustrar tal argumento. Cuando una empresa es única en el mercado con un producto innovador, es imperativo realizar una inversión significativa para educar al cliente con el fin de dar a conocer el producto o servicio.
Pero si hay más de una empresa ofreciendo lo mismo, la inversión se comparte entre los diferentes actores del mercado. Es un hecho que en nuevos mercados las empresas florecen más rápido cuando tienen competencia que cuando ofrecen servicios de forma exclusiva.
Las empresas que operan en ambientes competitivos sin regulaciones también tienden a ser más eficientes.
Desde una producción menos costosa hasta diferenciaciones en el servicio y la calidad, entre otros aspectos, la competencia estimula el desarrollo continuo de las empresas.
De no hacerlo, se corre el riesgo de, lentamente, perder la clientela, hasta provocar la bancarrota.
Existen empresas que logran mantener una rentabilidad aceptable manejándose de esta manera; no obstante, siempre hay que estar alerta ya que podemos despertar el apetito de algún empresario interesado en mejorar nuestro producto o servicio.
Son estos los momentos en que nuestra capacidad empresarial es puesta a prueba.
Lo mejor es aprender y estudiar la competencia.
(*)El Autor es Gerente y Empresario.
(jrporras@cableonda.net)