El turismo español necesita buscar nuevas vías que atraigan a visitantes de todo el mundo y para eso nada mejor que aprovechar las tradiciones, incluso la brujería, como ha hecho la región de Navarra.
Navarra, en el norte de España, se ha lanzado al reto de competir con la mística gallega, que hasta ahora, a través del tradicional conjuro de quema del orujo para fabricar la queimada, ocupaba el lugar privilegiado de la brujería española.
Pero esta unión de Galicia a la brujería y a la afirmación de que en tierras gallegas hay brujas, recordemos que "meigas, haberlas haylas", ha quedado superada, al menos turísticamente, por la iniciativa de Navarra de explotar la riqueza de su magia negra.
Los navarros han puesto en marcha un recorrido turístico por dieciséis poblaciones para que los visitantes busquen y se acerquen, sin miedo, a los parajes en los que se asentaron, y quién sabe si aún lo hacen, las brujas más conocidas de España.
Hablar de brujería en España es hablar de Zugarramurdi, y de esta cueva donde se reunían gentes de toda condición social para adorar al demonio en forma de macho cabrío. Por eso, es allí, al lado de la formación rocosa, donde está el lugar de celebración del "akelarre".
Esta palabra del euskera (lengua vasca), que proviene de "aker" -macho cabrío- y "larre" -campo o prado-, referida al lugar donde se reúnen las "sorginak" -brujas-, ha traspasado las fronteras navarras para ser adoptada por el castellano y por extensión por todos los idiomas cuando se refieren a este tipo de reuniones.
Zugarramurdi es el punto de partida del nuevo turismo que propone Navarra, un lugar mágico situado en la ruta denominada "Frontera, superstición y brujería", y que se puede considerar la base de este proyecto turístico.
Los días 7 y 8 de noviembre de 1610 se inició el proceso contra 12 hombres y 19 mujeres, acusados de mantener en aquel lugar reuniones con el diablo.
Tan sólo doce acusados sobrevivieron al citado proceso, ya que seis fueron quemados en la hoguera y trece fallecieron por enfermedad y tortura en los calabozos inquisitoriales.
Ahora, la idea del gobierno de Navarra es dar a conocer muchos más lugares de su comunidad que tienen que ver con las prácticas de brujos y brujas, y aunque el epicentro sea Zugarramurdi, también son curiosos puntos como Anocíbar, Burguete o Bargota.
Tres itinerarios, tres rutas que muestran al visitante la historia de la brujería navarra que, en la mayoría de los casos, acabó con la quema, a manos de la Inquisición, de las personas a quienes se acusaba de practicar la herejía.