El uso e implementación de energías renovables (solar, eólica, biomasa, hidraúlica), más que un espejismo, es una realidad tangible de escala global. Un marco de referencia para dicha aseveración, se encuentra en la Unión Europea (UE). Por muchos años la UE ha fijado en su agenda, prioridad en la investigación, desarrollo e implementación a gran escala de fuentes de energías renovables.
Adicionalmente, se han fijado marcos legales dentro de los cuales la comercialización de este tipo de energías encuentran terreno fértil. Como consecuencia directa de dichas directivas, países como Alemania, Dinamarca, España han tomado el liderazgo en la UE como países con mayor penetración de energías renovables en sus sistemas eléctricos.
En Alemania, por ejemplo, se alcanzó alrededor de 20 GW (2006) de potencia eólica instalada, lo que equivale aproximadamente a 20 centrales nucleares. Dicha capacidad está programada a duplicarse en los próximos años. Resultado directo de estas medidas, fue el 10% de generación a partir de energías renovables..
Aquí se realizan estudios, en los cuales se desarrollan escenarios para instalar en el Norte de África una gran central de energías renovables (solar, eólica) y transportar esa energía al sistema interconectado europeo. Por último, también se desarrollan investigaciones proyectadas a suplir la carga del sistema por medio de la combinación y control óptimo de energías renovables (Kombikraftwerk). En este país, el programa de implementación de energías renovables se inició luego de la crisis del petróleo de los años 70. Es decir, aprendieron la lección y fijaron una agenda de estado a largo plazo para generar soluciones.
En Panamá está aprobado un marco legal que fomenta la explotación y comercialización de energías renovables. Existen, por ejemplo, estudios y licitaciones aprobadas para el desarrollo de parques eólicos. Para citar otro marco de referencia, Costa Rica, nuestro país vecino, lidera la región centroamericana con alrededor de 70 MW de potencia eólica instalada.
El éxito en la explotación de energías renovables es su implementación a gran escala en el sistema eléctrico nacional. Hasta ahora, la percepción común, es que dicho tipo de energías, pertenecen a pueblos o regiones aisladas al sistema eléctrico. Su implementación a gran escala repercutiría de manera positiva en los costos de generación del sistema. Igualmente, eso representaría un aporte al medio ambiente ya que se conseguiría una reducción en la emisión de CO2 que posteriormente puede ser comercializada, como actualmente se hace en España en una bolsa de valores a base de créditos de carbono (según el Protocolo de Kyoto).
Paralelamente, establecer y reforzar las interconexiones eléctricas con Centroamérica y eventualmente con Suramérica, se podrían exportar nuestros excedentes energéticos en energías renovables a otros países. Igualmente, se incrementarían los ingresos por peajes de transmisión para Panamá debido a nuestra posición geográfica. En cuanto a seguridad del suministro, los generadores eólicos y respectivamente parques eólicos están equipados para cumplir las exigencias de los códigos de transmisión europeos en referencia a estabilidad, seguridad y calidad del suministro.
El mayor capital con el que cuenta nuestro país son los recursos naturales. Es tiempo, entonces, de poder obtener beneficios de los mismos pero de una manera sostenible. Una de estas maneras, es a través de la generación eléctrica a gran escala a través de fuentes renovables en Panamá. Frente a los ejemplos citados y a la gran industria “verde” que es la de las energías renovables no se puede hablar de espejismos, sino una realidad y temática de relevancia global. Temas tan evidentes como el cambio climático exigen entonces acciones, medidas y conciencia medio ambiental en nuestro país.