A pocos meses para entrar al siglo XX, la situación de los trabajadores ha mejorado notablemente basados en luchas y esfuerzos, sin embrago en Panamá algunos empresarios piensan que todavía estamos en el siglo XVIII y pueden hacer lo que quieran con sus empleados, como si estos fueran objetos de su propiedad.
Este es el caso de Confecciones Internacionales, empresa textilera que opera en la avenida Fernández de Córdoba, en pleno centro de la ciudad capital, cuyo gerente general, Eduardo y su sub gerente Alfredo Gateno, junto con otros ejecutivos, mantienen aislados, incomunicados y sin trabajo efectivo a un grupo de humildes panameños que se atrevieron a formar un sindicato, levantar su voz y decir: ¡basta ya de abusos!
De acuerdo a Rebeca de Alemán, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de Confecciones Internacionales, la empresa, que se dedica a la fabricación de ropa para niñas, nunca se había distinguido a través de los años por dar un buen trato a sus 135 empleados, sin embargo en los últimos meses los abusos contra los obreros se habían hecho insoportables.
Explicó que todo se inició cuando Confecciones Internacionales contrató a un administrador de origen colombiano de nombre Pedro Rodríguez, cuya labor era prácticamente la de hostigar y perseguir a los empleados y el mismo no dudaba en empujar y gritarle a todo aquel que no seguía al pie de la letra sus caprichos, situación que fue reportada al Ministerio de Trabajo, pero sin ningún resultado positivo.
Como si esto fuera poco no se pagaban las horas extras, a pesar de laborar jornadas de hasta 12 horas, no había aumentos ni ninguna otra compensación extraordinaria e incluso hubo casos de trabajadoras que fueron obligadas a renunciar porque resultaron embarazadas, sin importar que tuvieran derecho al fuero maternal.
De Alemán sostuvo que ante estos abusos que, empeoraban día tras día, algunos trabajadores se reunieron clandestinamente, porque si los Gateno se enteraban todos quedarían despedidos inmediatamente y plantearon la idea de conformar un sindicato que luchara y defendiera a los empleados de los desmanes de la empresa.
Finalmente todo estuvo listo y el pliego de peticiones para la conformación del sindicato se presentó al Ministerio de Trabajo, que lo acogió sin ningún inconveniente.
Pero como se dice en Panamá, ¡la cosa se puso buena!, cuando el ministerio le llevó el pliego a los Gateno para que lo firmaran. Su odio no se pudo ocultar e instantáneamente mandaron a despedir a todos los trabajadores que aparecían como negociadores en nombre del sindicato, violando todo lo estipulado en el Código de Trabajo.
Ante esta situación, los obreros interpusieron una demanda y el 31 de mayo el Juzgado Primero ordenó el reintegro de todos los afectados.
No obstante, de Alemán explicó que a pesar de que volvieron a reintegrar a cuatro de los afectados, los directivos de Confecciones Internacionales se han negado a darles trabajo efectivo a los tres principales dirigentes, entre los que además de ella se encuentran Víctor Martínez y Omar Solís, aduciendo que cuando fueron despedidos las máquinas y otros equipos que operaban fueron cedidos a otros trabajadores.
"Nos mantienen sentados nueve horas consecutivas en un salón de reuniones frío sin hacer absolutamente nada, lo que se hizo como una medida de presión para obligarlos a renunciar", acotó.
"Como no han logrado su objetivo, ahora además de mantenernos encerrados nos han prohibido que abramos la puerta, tomar agua en la fuente, hablar con los otros compañeros e inclusive utilizar el baño".
La dirigente recalcó que cuando los Gateno necesitan el salón de conferencias los hacen salir y los paran en el pasillo donde quedan expuestos a la vista de los demás compañeros y a las burlas de los empleados de confianza, que les dicen: "¡Hey, están esperando la chiva!" o "Ustedes son botellas del Gobierno o qué", lo cual es muy doloroso para personas trabajadoras que tienen 10 y 13 años de laborar en la empresa.
Indicó que el peor caso es el de un obrero, perteneciente al sindicato, que después de tres años de fungir como cortador de tela, fue puesto como aseador y ahora tiene que lavar los baños, el garaje, el comedor y la fábrica en general, porque según el gerente "no podían contratar una persona para que se encargara de la limpieza".
Además, denunció que los Gateno se han dado a la tarea de reunir al resto de los compañeros y ponerlos en contra del sindicato, señalándoles que si no se hubiera firmado la convención colectiva ellos estarían en la capacidad de ofrecer un mejor aumento, a pesar de que unas semanas antes casi se declara una huelga porque habían manifestado que "no tenían plata para ningún aumento".
Igualmente utilizaron a la jefa de personal para que pasara una lista donde los firmantes aceptaban que estaban de acuerdo en que no se formara ningún sindicato y el que se negaba a esta petición era despedido ipsofactamente, lo que obligó a muchas personas a firmar por temor a perder su puesto.
De Alemán recalcó que el objetivo de los Gateno es descabezar a la junta directiva, ya que para que el sindicato lleve un buen ritmo es preciso que los directivos estén en una constante vigilia, para que no se convierta en un movimiento inoperante y hacer lo que quieran con la convención colectiva.
Acotó que ellos son consientes de que los Gateno son los dueños de la compañía, pero también deben comprender que los trabajadores tienen su derechos obtenidos a través de muchos años de lucha y que los tienen que respetar.
Los sindicalistas indicaron que la actitud de los empresarios es totalmente retrógrada, sobre todo porque a Confecciones Internacionales le va mejor que nunca, obteniendo ventas elevadísimas en exportaciones y logrando los derechos para elaborar ropa con los diseños de Walt Disney.
"Aunque parezca mentira y a pesar de todos los abusos a los que somos sometidos, nosotros nos alegramos de todos estos logros, dado que este bienestar nos asegura nuestro puesto de trabajo, pero desafortunadamente no nos quieren allí por el simple hecho de exigir respeto y un trato más humano para todos los trabajadores de la empresa", recalcó de Alemán.
Enfatizó como ejemplo que para los últimos meses del año, cuando las ventas aumentan notablemente, las costureras trabajan ininterrumpidamente de 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, desatendiendo sus hogares para dedicarse a Confecciones Internacionales, sin embargo al parecer la empresa no respeta ni toma en cuenta todo este sacrificio.
Para los empleados, lo peor del caso es que no recibieron ningún tipo de apoyo de parte de las pasadas autoridades del Ministerio de Trabajo, que se limitó a decirles "vamos a investigar el caso".
La sindicalista indicó que hace tres meses interpusieron una demanda para que se multara a Confecciones Internacionales por negarse a darles trabajo efectivo, que fue impugnada por los Gateno y hasta hace dos semanas fue que los sancionaron con B/.500.00.
Los miembros del Sindicato de Confecciones Internacionales manifestaron que denunciarán a la empresa a nivel internacional ante la Organización Internacional del Trabajo y ante organismos de derechos humanos, porque en la fabricación de ropa la mayoría de los empleados son mujeres, que en su mayoría hacen la función de madre y padre.
Pero por el momento señaló que cuentan con el apoyo de la central obrera Convergencia Sindical, quien los ha respaldado desde que se inició la lucha y los asesoró en la integración del sindicato. Igualmente les ha brindado apoyo para enfrentar los ataques de la compañía.