Economía

A. Latina: fin de la recesión, comienzo de la recuperación

La absorción de la economía ciertamente perdió fuerza, pero siguió siendo el único motor que compensó parte de la debilidad externa gracias a las políticas de estímulo de los gobiernos.


Director para América Latina Moody’s Economy.com. /primer entrega

América Latina finalmente sucumbió a los efectos negativos de la tormenta externa, entrando así en recesión a principios del año.

La resistencia de la región fue minada por la mayor profundidad de la recesión global, lo cual golpeó duramente a los sectores exportadores latinoamericanos.

 

La inversión extranjera se desplomó al mismo tiempo que las condiciones crediticias internacionales se agravaron.

Mientras tanto, los flujos por remesas familiares se han reducido considerablemente, restringiendo con ello el avance del mercado interno. Así, en el año, América Latina y el resto del mundo han sufrido un choque externo doble: uno financiero y uno de demanda real.

De esta manera, la desaceleración latinoamericana derivó en una recesión, aunque menos profunda que la norteamericana y la europea.

 

Sin embargo, gracias a la mejor fortaleza macroeconómica y a un mercado interno estimulado, América Latina dejará la recesión atrás para entrar en recuperación antes de que termine el año.

El arribo de la recesión.
La región entró en recesión durante el primer trimestre de este año, cuando la mayoría de los países registró una segunda caída consecutiva en el PIB. En términos no ajustados, América Latina presentó una contracción de 3.0% en el primer trimestre, después de haber crecido 5.2% un año antes.

Por el lado de la producción, el sector industrial resultó el más impactado por la desaceleración externa, seguido por las actividades primarias altamente ligadas con la exportación de materias primas.

 

Asimismo, el sector servicios se debilitó y, en algunos casos, incluso se contrajo, golpeado principalmente por la desaceleración de los mercados internos.

La absorción de la economía ciertamente perdió fuerza, pero siguió siendo el único motor que compensó parte de la debilidad externa gracias a las políticas de estímulo de los gobiernos.

Es obvio que los países más afectados fueron aquellos más estrechamente ligados a la economía estadounidense, como es el caso de México y los países de América Central.

 

Por otra parte, los países con socios comerciales más diversificados, como las economías del Cono Sur, fueron los que registraron contracciones más ligeras.

De aquí que México fuera el más grande contribuyente recesionario en la región, contrayéndose 8.2% el primer trimestre de 2009 con respecto al mismo periodo de 2008, principalmente como resultado de su alta dependencia de la economía estadounidense y de su tímida y lenta sincronización monetaria con el estímulo fiscal.

Chile le siguió a México, aunque con una contracción cuatro veces menor, de solo 2.1% para el primer trimestre. Por su parte, Brasil decreció 1.8 por ciento, mientras que Colombia cayó 0.6 por ciento. Sólo tres países, Argentina, Perú y Venezuela, registraron un desempeño positivo, aunque reportaron una desaceleración significativa.

El fin y el principio.
Ciertamente, la compensación generada por el estímulo al mercado interno no fue suficiente para evitar la recesión, como se esperaba en un principio.

Esto se debió, en primer lugar, a la magnitud de la recesión global, que resultó mayor de lo esperado y que arrastró consigo al resto del mundo. Segundo, porque el estímulo de política aplicado en la región se implementó mayormente un año después de que la locomotora mundial (EE.UU.) entró en recesión.

No obstante, el mercado interno de A. Latina desempeñó un importante papel en términos de mitigar el impacto del choque externo, lo que constituye una diferencia significativa con respecto a las crisis anteriores registradas en la región.

Aunque el estímulo de política llegó rezagado, su impacto comenzó a reflejarse hacia mediados del año, especialmente en países donde el estímulo se concentraba tanto en el consumo como en la inversión. De aquí que ya se observan algunas señales que apuntan a que la velocidad del descenso económico se redujo ligeramente durante el segundo trimestre de 2009 en países como Brasil, Chile y Perú. En los primeros dos países, el gasto público contempla una combinación más marcada hacia programas sociales y de infraestructura, mientras que en Perú el estímulo se concentró más en la inversión en construcción. En México el estímulo anunciado también se centró en la infraestructura, pero su reducida eficacia se debe más a restricciones operativas y burocráticas en la aplicación del presupuesto federal. Adicionalmente, el relajamiento monetario en la región se volvió más agresivo durante el segundo trimestre. Estos esfuerzos monetarios se orientaron a reavivar a las economías en caída libre o en desaceleración pronunciada.

Lo anterior, sumado al estímulo fiscal aplicado, generó expectativas positivas que comenzaron a reflejarse en una reducción en la velocidad de las contracciones, lo que probablemente indica que la recesión regional estuvo tocando fondo en el segundo trimestre.


Continuará.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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