Las delegaciones de los países de América Latina presentes en Burdeos (suroeste de Francia) criticaron severamente ayer el pésimo servicio y el calor agobiante que caracterizan la presente edición de Vinexpo, la mayor feria vitivinícola del mundo que se abrió ayer con temperaturas que superaron los 35 grados.
“El servicio que presta la feria más cara del mundo me parece una falta de respeto a todas las empresas que han venido aquí”, declaró a la AFP sin pelos en la lengua Hans Steffens, director de comercio exterior de la Cancillería de Chile, país que acudió a Vinexpo con más de 70 empresas, la mayor delegación latinoamericana que viajó a Burdeos.
“En un salón como éste, no puede haber temperaturas como las que hay en estos momentos. En estas condiciones, no se puede ni catar vinos ni hacer negocio”, agregó el responsable de la delegación chilena, que se sumó a las críticas de muchos de los 2,500 expositores que acudieron a la mayor feria vitivinícola del mundo, que cerrará el juves.
El domingo, el termómetro subió hasta los 35 grados en los pabellones de la feria y un centenar de expositores lanzaron una petición para que los organizadores aumentaran el aire acondicionado para luchar contra el calor del verano de Burdeos.
“Los clientes huían del calor. Esto era una sauna”, explicó Dalene Steyn, uno de los responsables de la delegación sudafricana.