"Hay que decir que la atmósfera ha cambiado desde Hong Kong", admitió Lamy, en referencia a las fuertes divergencias entre las que se separaron los principales negociadores al fin de la conferencia ministerial celebrada en la capital asiática, en donde sólo un acuerdo de mínimos permitió poner fin en 2013 a los subsidios a la exportación agrícola.
Lamy subrayó en conferencia de prensa en Ginebra, sede de la OMC, que "la agricultura, los subsidios nacionales y el acceso a los mercados de productos agrícolas, así como para productos industriales, siguen siendo los vagones centrales de este convoy".
Esos cambios, registrados en poco más de un mes desde el fin de Hong Kong y que han tenido entre medias una ministerial informal en Davos (Suiza), inducen al director general de la OMC a tener confianza en que a finales de abril se de un acuerdo.
Para Lamy, del ambiente "sombrío" de Hong Kong entre los principales negociadores (UE, EE.UU., Japón, Brasil, la India y otros) se pasó a una situación de "nubarrones" en Davos, que puede dar lugar a que "salga el sol a finales de abril".
Los países de la organización también se fijaron en Hong Kong la fecha del próximo 30 de abril en la que tendrían que haber llegado a un acuerdo sobre las fórmulas o modalidades por las que se profundizará en la liberalización del comercio mundial en agricultura, servicios, acceso a mercados de bienes industriales, reducción o eliminación de tarifas.
Esos son objetivos que forman parte de la agenda fijada en la Ronda del Desarrollo de Doha, lanzada en 2001 en la capital qatarí con el objetivo de que sean los países en desarrollo los beneficiados.
Lamy, al término de la reunión del comité de negociaciones comerciales, subrayó que aunque "la atmósfera ha cambiado.. todavía esta nave tiene que ganar altitud y velocidad". Las diferencias en agricultura, principalmente, entre países en desarrollo y desarrollados, y entre estos mismos, es el elemento más complejo de una negociación difícil que afecta a múltiples sectores de la economía global.
Los países del Grupo de los Veinte (G-20), liderados por Brasil y la India, y sobre todo economías emergentes que incluyen algunos de los mayores exportadores agrícolas, piden más esfuerzos a la UE.