Las aerolíneas privadas que operan en España han decidido crear un grupo inversor para intentar hacerse con la gestión de los aeropuertos si salen adelante los planes privatizadores del PP. Las compañías aéreas -excluida Iberia por ahora- han iniciado negociaciones con varias cajas de ahorro de comunidades donde se ubican los aeropuertos más relevantes. Fomento quiere privatizar la gestión mediante la venta del 49% de la sociedad que explotará los aeródromos. Pese a la incertidumbre que provocan las próximas elecciones generales, el capital privado ya ha empezado a tomar posiciones para hacerse con la gestión de los aeropuertos, cuya privatización promueve el PP. Las compañías aéreas privadas que operan en España, descontentas con los niveles de servicio que reciben hoy día por parte de AENA y convencidas del potencial de negocio que suponen los aeropuertos, han decidido entrar en esa puja e iniciar la búsqueda de apoyo financiero para acometer sus planes. El objetivo es comprar el 49% del capital de Ares, la sociedad que gestionará los aeropuertos españoles si el PP revalida la victoria. Las aerolíneas, cuya facturación agregada rondó los 270.000 millones de pesetas en 1999, han iniciado negociaciones con varias cajas de ahorro, especialmente con aquellas con sede en las comunidades autónomas que han reclamado la gestión de sus aeropuertos -Cataluña, Baleares, País Vasco-, para poder ofertar la compra de la sociedad explotadora de la red, según fuentes solventes del sector. La presencia de entidades financieras locales pretende recabar el apoyo de esas comunidades, que, de hecho, ya han propuesto en su modelo privatizador la participación de las cajas. Las aerolíneas privadas quieren incluir también en su oferta a algún grupo relevante del sector servicios de capital español. La propuesta de las compañías aéreas se medirá con la de algunas grandes constructoras del país. El propio ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado, ha invitado públicamente a La Caixa, Aguas de Barcelona y al empresariado catalán en general a que participe en la privatización. La propia Iberia, que no está integrada en la patronal de las compañías privadas (AECA) , ha declarado su interés por hacerse con el negocio del handling que explota AENA. El plan privatizador de AENA propuesto por Fomento se completa con la segregación de la navegación aérea en una sociedad que se denominaría Navia y donde el capital privado tomaría también el 49%. Los ingresos estimados de la doble enajenación rondan los 1,5 billones. La titularidad de las infraestructuras aéreas correspondería a un ente similar a lo que es el GIF en el ferrocarril. Las principales empresas del sector son Air Europa, Spanair, Futura, LTE, Iberworld, Air Nostrum (franquiciado de Iberia) Gestair, o Pan Air. En conjunto, el sector aéreo privado transportó en 1999 cerca de 19,3 millones de pasajeros, el 20% más respecto al ejercicio anterior. Durante 1999, Iberia transportó 21,877 millones de pasajeros y el conjunto del grupo, 26 millones, según anunció Iberia el viernes. El beneficio antes de impuestos fue de 23.500 millones de pesetas en 1999, lo que supuso un descenso del 62% respecto a 1998. Los ingresos se situaron en 621.000 millones, un 1% menos.
Por otra parte, American Airlines, gestor de Aerolíneas Argentinas hasta este mes, criticó públicamente el viernes a la SEPI, socio mayoritario de la firma argentina, a quien acusó de impedir la aplicación del plan de viabilidad pactado. Según American Airlines, no fue posible encontrar un comprador para las acciones de la SEPI que cumpliera las exigencias de la sociedad estatal. American ofreció finalmente alrededor de 200 millones de dólares por las acciones, oferta que "incluía realizar una importante inyección de capital", pero sujeta a cancelación de deuda por parte de la SEPI. La operación fue rechazada por esta última.