El Consejo de Agricultura aprobó esta reforma, tras tres días de negociaciones intensas, que culminan año y medio de discusiones sobre esa regulación.
Los países de la UE aprobaron reducir el precio del azúcar un 36%, lo que modera los recortes frente a los que había propuesto la Comisión Europea inicialmente (-39% azúcar y -42, 5% en remolacha).
El recorte de precios se aplicará en cuatro años, en lugar de los dos que había propuesto la Comisión Europea inicialmente, en junio.
Los ministros acordaron que la ayuda a los agricultores ascienda al 64.2% de la pérdida de ingresos que tendrán como consecuencia de los recortes previstos en esta reforma (Bruselas había ofrecido un 60% inicialmente).
En los países que se reduzca más del 50% la producción nacional de azúcar, esta compensación comunitaria aumentará un 30% más y estará ligada a la obligación de que el agricultor siembre la cosecha.
Aparte, la UE acordó un apoyo adicional para la "diversificación" que se daría a las regiones afectadas por la reforma y que parte de los 109, 5 euros por tonelada de azúcar que se deje de producir, pero podría llegar a duplicarse (219 euros) si se suprime totalmente la cuota azucarera; se destinará a medidas de desarrollo rural.
Los ministros de Agricultura aprobaron la reforma por amplio consenso, ya que no hubo votación.
Sin embargo, hubo países que quedaron aislados y no estuvieron de acuerdo con el compromiso (Grecia y Polonia), según la ministra de Agricultura, Elena Espinosa.
El Consejo de Agricultura cerró la negociación de la OCM, después de tres días de negociación en la que circularon dos nuevos textos de compromiso, el último difundido ayer en la mañana.
Además, aprobó una ayuda para los remolacheros que sigan en el cultivo de España y otros países normalmente deficitarios en la producción de azúcar, lo que supondrá un montante de 10, 7 millones de euros anuales más durante un período transitorio de cuatro años.
Bajo el viejo sistema, la producción estaba apuntalada por generosos subsidios de la UE y tarifas a la importación, que serán eliminados en un período de cuatro años, a partir del 2006.
Los precios del azúcar europea son más de tres veces mayores que los del mercado internacional y están protegidos por fuertes tarifas a la importación. Bruselas también otorga subsidios a la exportación para que millones de toneladas de azúcar puedan venderse en otros mercados.