La crisis económica que vive el mundo como consecuencia de la crisis financiera internacional ha demostrado la certeza de las regularidades fijadas en los ciclos de onda larga descubiertos por Nicolai Kondratiev (1892-1938) y Joseph Schumpeter (1883-1950).
Este ciclo largo cuya duración se extiende entre 50 a 60 años se divide en dos periodos.
La fase de A de ascenso (entre 25 a 30 años) y la fase B de descenso (25 a 30 años).
Nos encontramos en la fase final del cuarto ciclo de onda larga que inicia la fase A por los alrededores de 1945 al finalizar la segunda Guerra Mundial hasta 1967-1975. La fase B se extiende de 1975 hasta el 2007-2010.
La característica más destacada de la fase B es el crecimiento de la economía financiera, que provoca el endeudamiento de los Estados, las empresas y las familias.
Esta tendencia genera la agudización de la inestabilidad económica, la profundización de la concentración del ingreso, el incremento de la pobreza y el crecimiento de la delincuencia.
La fase B provoca la disminución de la producción agropecuaria (crisis alimentaría), y la reducción de ganancias de las actividades productivas.
Toda esta burbuja especulativa se revienta provocando crisis financieras que generan crisis económicas globales.
Esto ya sucedió en 1825, en 1873, en 1929 y recientemente en el 2007-2008 con el estallido de la burbuja hipotecaria. Vale una vez mas recordar que Japón registro una intensa burbuja inmobiliaria en la década de 1980 que reventó entre 1989-1990 que provoco una cuasi depresión que se extendió hasta el 2002.
En este momento se registra un acelerado achicamiento de la actividad financiera que retirara de circulación todo el capital ficticio inservible.
La crisis ha paralizado el mercado crediticio y provocado una gigantesca crisis de confianza.
Barak Obama, que tomará posesión hoy 20 de enero, para acelerar este proceso de purga del sector financiero debería cerrar la bolsa de valores el tiempo que sea necesario. Y en segundo lugar debería fundar temporalmente un banco estatal que asuma directamente las funciones del crédito a individuos y empresas. Estas medidas de choque son necesarias para acortar la duración de la crisis y sentar las bases para la recuperación económica impulsando la actividad productiva.
Las mismas deben ser complementadas con radicales medidas regulatorias, entre ellas restablecer la ley Glass-Steagall que prohíbe a la banca de deposito incursionar en actividades bursátiles.
La bolsa estuvo cerrada desde el 30 de julio de 1914 hasta el 12 de diciembre de 1914 al inicio de la Primera Guerra Mundial, desde el 3 de marzo de 1933 hasta el 15 de marzo de 1933 por un cierre obligatorio impuesto por Franklin D. Roosevelt y desde el 10 de septiembre hasta el 17 de septiembre del 2001 tras los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas.
Si estas medidas de choque no son adoptadas se repetirá, en el ámbito global la cuasi depresión japonesa de 1990. Si Obama se limita solo a expandir el gasto como se hizo en Japón fracasará estrepitosamente.