El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reiteró ayer su queja por los subsidios agrícolas en las naciones más industrializadas y volvió a abogar por mejorar el acceso de los países pobres a los grandes mercados mundiales.
Lula volvió a Brasilia tras una gira por cuatro países africanos y puso como ejemplo de sus reclamaciones a Benin, un país que vive fundamentalmente de sus exportaciones de algodón, cuya entrada a las naciones más ricas acaba limitada por los subsidios.