El presidente electo de Brasil no sólo tiene que hacer nombramientos decisivos, sino también construir una alianza política necesaria en el Congreso para recuperar la confianza de los mercados y salvar al país de un incumplimiento de pagos de la deuda, dijo ayer la agencia Standard & Poor"s.
"En una transición política, es importante que el nuevo gobierno indique sus intenciones rápidamente y actúe firmemente", dijo David Beers, director de calificaciones soberanas e internacionales de la agencia crediticia, para referirse al presidente electo de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva.
"Creemos que el incumplimiento de ninguna manera es inevitable en Brasil. Ahora las incertidumbres de las elecciones pasaron, pensamos que esto da al presidente electo Lula una oportunidad para comenzar la tarea de recuperar la confianza del mercado", agregó Beers.
El director de Standard & Poor"s agregó que Lula tendrá que mostrar capacidades de un diplomático político y financiero.
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de diplomático político y financiero
"Todos estos son importantes desafíos, pero no pensamos que sean imposibles", dijo Beers. El encargado de calificaciones soberanas e internacionales de S&P dijo que una de las formas de evitar el incumplimiento de pagos de la deuda de casi 260,000 millones de dólares es que el nuevo presidente aprenda la lección de la crisis financiera de Corea del Sur de hace cinco años. Corea del Sur agotó sus divisas a fines de 1997 y tuvo que acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un rescate financiero, en lo que fue una dura prueba para el recién elegido presidente surcoreano Kim Dae-jung.
Al reconocer la magnitud de la crisis con relativa rapidez y realizar una serie de nombramientos acertados, Kim transmitió el mensaje a los mercados y sentó las bases para una recuperación, dijo Beers en una conferencia. Beers trazó un paralelo de la experiencia de Corea con la de Brasil, donde Lula asumirá la presidencia en enero.
Los inversores castigaron a los mercados brasileños en los meses previos a las elecciones recientes por preocupaciones de que Lula pueda interrumpir las reformas económicas.