El candidato favorito a la Presidencia de Brasil, el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva, prepara la transición y, de ganar, al día siguiente de los comicios del domingo anunciará un equipo de gobierno que no será exclusivamente de su Partido de los Trabajadores (PT) y deberá esforzarse en tranquilizar a los nerviosos mercados.
"No vamos a esperar al 1 de enero para comenzar a trabajar", ha asegurado el ex sindicalista metalúrgico de 57 años que ya consiguió 46% de los votos en la primera vuelta de las elecciones y concurre a la segunda con más de 60% de las preferencias, casi el doble que su rival, el oficialista José Serra.
Amparado en su enorme ventaja, Lula ya está preparando la transición en base a la iniciativa del presidente, Fernando Henrique Cardoso, que creará un equipo con 50 personas del actual gobierno y 50 del entrante. La primera reunión de Cardoso con su sucesor será el martes, estimó el ministro Pedro Parente, según la oficial agencia Brasil.
El coordinador del programa de gobierno del PT, Antonio Palocci, confirmó este martes que, de ganar el domingo, Lula anunciará a su equipo de gobierno el lunes, con la prioridad de tranquilizar a los agitados mercados, inmersos en una grave turbulencia financiera y temerosos de la política económica de un eventual gobierno del líder del PT.
"Pretendemos en caso de victoria trabajar junto al presidente y todo el gobierno para tener una transición equilibrada, tranquila y serena. El momento de turbulencia de la economía exige que haya serenidad del presidente electo y del actual gobierno", dijo Palocci a la emisora Globonews.
Palocci confirmó lo que los mercados están esperando con ansiedad: que ese equipo de gobierno tendrá miembros independientes que puedan dar garantía de una política macroeconómica ortodoxa y sin radicalismos.
"El equipo que cuide de las cuestiones esenciales del crédito público y de la macroeconomía, es necesario y deseable que no sea exclusivamente del PT", dijo.
Lula prepara la transición y da prioridad a la economía
La prioridad en una transición hacia un gobierno del PT será intentar reformar el presupuesto, uno de los más ajustados de la historia reciente brasileña, para lo que apelará al gobierno y al Congreso.