Economía

Manejos ilícitos del BBV salpican a Hugo Chávez

Desde Sharington se pagaron las comisiones que recibió el partido de Hugo Chávez y el dinero que sirvió para constituir los 22 fondos de pensiones de otros tantos consejeros del BBV.


La estructura del BBV en el "paraíso fiscal" de la isla de Jersey sirvió de vehículo para que el Partido Socialista cobrara comisiones de la Expo 92 y de la adjudicación de los contratos de suministro de material rodante del AVE Madrid-Sevilla. Pero también fue utilizada por el propio banco para realizar pagos al partido del polémico presidente venezolano Hugo Chávez y para constituir, y financiar, fondos de pensiones millonarios para 22 consejeros y directivos de la entidad.
Foxglove Limited, sociedad constituida en el paraíso fiscal de Jersey en marzo de 1987 y cuyo representante era el abogado socialista Juan Piña, cobró comisiones del AVE y de la Expo 92. Foxglove estaba participada por Canal Trust Company, sociedad del BBV vinculada a los pagos del banco al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
El informe de la Inspección del Banco de España no deja lugar a dudas al afirmar que Canal Trust Company pertenece al grupo BBV en la isla de Jersey y fue, a su vez, la sociedad depositaria del trust que gestionó la sociedad Sharington entre 1998 y 2000. Desde Sharington se pagaron las comisiones que recibió el partido de Hugo Chávez y el dinero que sirvió para constituir los 22 fondos de pensiones de otros tantos consejeros del BBV.
Siguiendo la trama de las cuentas secretas del BBV se puede establecer una conexión directa con Filesa, sumario en el que estuvo imputado Emilio Ybarra y del que salió indemne en virtud de la instrucción del juez de la Sala Segunda del Supremo Enrique Bacigalupo, que estimó que los delitos que se le imputaban ya habían prescrito.
Ybarra apenas llevaba un año en el cargo cuando estalló el escándalo Filesa, de financiación ilegal del PSOE. Era el 29 de mayo de 1991 y una sacudida recorrió de arriba a abajo los cimientos del banco, que aún no se había repuesto de la guerra interna que concluyó con su nombramiento como presidente único.
Según publicó EL MUNDO, el BBV había pagado a Filesa 196 millones por dos estudios, uno sobre el sistema de leasing (alquiler con derecho a compra) de contenedores y otro sobre el sector industrial en la CE.
La implicación del banco no sólo se limitaba al pago de varias facturas por estudios inverosímiles e inexistentes, sino que implicaba de forma directa a uno de sus consejeros, José Aureliano Recio.
Una tarjeta con su número de teléfono directo escrito a mano aparecía entre la documentación aportada por el contable de Filesa, Carlos Alberto van Showen. «Ese Recio es un hombre importante en toda esta trama. En una ocasión discutió con Carlos Navarro por el pago de una factura del BBV», nos dijo el asustado chileno unos días antes de la publicación de la demoledora información en una casa destartalada del barrio de Sarriá en Barcelona, que resultó ser el domicilio de su entonces abogada.
Van Showen no sabía muy bien quién era Recio, pero para cualquiera que conociera un poco los entresijos político-financieros de aquellos años, la sola mención de su nombre suscitaba todo tipo de conexiones.
Recio era un destacado militante socialista. José Pepote Rodríguez de la Borbolla le nombró consejero de Fomento y Turismo de la Junta de Andalucía en junio de 1986 y en enero de 1987 le aupó a la cartera de Economía. Sin embargo, más que por sus cargos en la Junta, Recio era conocido por ser un hombre de Carlos Solchaga, el entonces ministro de Economía y Hacienda.
Pedro Toledo, un banquero que rompió muchos moldes pero que, por encima de todo, era práctico, metió con calzador a Recio en el consejo del BBV y le nombró director general en noviembre de 1988.
Había sido precisamente el ministro de Economía quien había hecho las oportunas presentaciones entre Toledo y su amigo Pepe Recio. Muchos consejeros del BBV no vieron bien la incorporación de «un político con carné» al máximo órgano de poder del banco, sobre todo porque se trataba de alguien que nunca antes había mantenido lazos con la entidad.
Pero Toledo sabía lo que hacía. A Recio le apodaba el abrelatas, por ser quien le conectaba directamente con el superministro Solchaga: un conseguidor de lujo.
Según fuentes conocedoras del caso, fue Recio quien le habló a Toledo por primera vez de Filesa, una sociedad montada por el Partido Socialista a la que bancos y empresas llegaron a pagar, entre 1998 y 1991, más de seis millones de euros (1, 000 millones de pesetas) a cambio de unos informes ficticios. Eso sí, con factura y descuento por pago del IVA.
Dicho y hecho. En 1989, el BBV comenzó a pagar la mordida al PSOE a través de Filesa hasta abonar un total de 1.17 millones de euros (196 millones de pesetas) por unos estudios absurdos que nunca se realizaron.
También en 1989, el BBV pagó 0.65 millones de euros (109 millones de pesetas) a Hausser y Menet por trabajos electorales para el PSOE por facturas a las que tenía que haber hecho frente Filesa.
Ese mismo año, el Gobierno socialista adjudicó al BBV la gestión bancaria del dinero manejado por los juzgados. Cuando estalló el caso, dos años más tarde, Toledo ya había muerto y el banco decidió cargar sobre él todas las responsabilidades.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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