A pesar de que los organismos internacionales han recomendado a los países de la región eliminar los subsidios para bajar el gasto público, en Panamá se aumentan a más personas.
Prueba de ello es que entre los años 2009 y 2015 se sumaron unos 68 mil 117 panameños al Programa de 120 a los 65.
Las personas pasaron de ser 58 mil 442 beneficiarios en 2009, cuando empezó el programa, a 126 mil 559 en el 2015.
De ellos, el 58.3% de los beneficiarios residen en zonas rurales y el 41.7% restante en urbanas, 95.3% en provincias y 4.7% en comarcas indígenas.
De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la participación de un mayor número de personas responde a la divulgación del programa y a que se rebajó la edad para ser beneficiario, de 70 a 65 años.
El 42.3% de los beneficiarios contaba con 80 y más años de edad y su escolaridad no superaba los cuatro años, lo que indica que la mayoría no había concluido ni la escuela primaria.
En Panamá, el 57.5% de los beneficiarios son mujeres y el 42.5% hombres. En las áreas rurales, el 67.1% de los beneficiarios son mujeres. Esta distribución responde a su condición de no económicamente activa.
En el 86.6% de los hogares, una sola persona participa del programa 120 a los 65, la mayoría en condiciones de pobreza o indigencia.
La asistencia económica cumple ampliamente su principal propósito, ayudar a la población adulta mayor en riesgo social.
De acuerdo con el Banco Mundial, los países de América Latina se gastan anualmente entre 5 y 10% del producto interno bruto (PIB) en subsidios.
Beneficiarios
68 mil 117 panameños se sumaron desde el 2009 al 2015 al Programa de 120 a los 65.
58.3% de los beneficiarios residen en zonas rurales y el 41.7% restante, en urbanas.