Más de un tercio de las auditorías realizadas en 2003 en empresas cubanas revelaron la existencia de irregularidades, lo que obliga a incrementar el control, en especial sobre productos demandados en el mercado negro, según fuentes del sector.
Organismos dependientes del Ministerio cubano de Auditoría y Control (MAC) realizaron el pasado año 5,917 auditorías y en un 36 % de los casos “la situación encontrada mereció categoría de mal o deficiente”.
“Estos casos ilustran la importancia de reforzar el control interno”, señaló la ministra de Auditoría y Control, Lina Pedraza, al diario oficial “Granma”.
Pedraza subrayó que durante este año se pondrá especial atención en “el control y la fiscalización de los productos sensibles que con frecuencia son desviados hacia la bolsa negra” (mercado negro).
El mercado negro, muy extendido en Cuba, ofrece desde productos de primera necesidad, como huevos, patatas o pescado, a una amplia gama de bienes considerados de lujo -desde langostas a puros-, pasando por muebles, accesorios para vehículos o pintura.
Estas situaciones son aprovechadas por los comerciantes del país, y hasta por quienes no son comerciantes, ya que hay quienes para no dejar de ganar alquilan sus viviendas. Por ejemplo, el alquiler de una casa en Las Tablas tiene como precio base 500 dólares.
También se montan puestos de ventas para no desperdiciar la oportunidad de hacer dinero extra. Estos puestos se proliferan durante estas fiestas, específicamente en los puntos donde se realizan las mojaderas o culecos.
Solo en Las Tablas se ubican alrededor de 25 puestos en el Parque Belisario Porras, y se alquilan como mínimo en $500.00, ya que el costo del puesto dependerá de la ubicación, el impuesto que impone el Municipio y el tipo de negocio que se establezca, ya sea para la venta de cerveza, sodas y comidas (fondas).
“Aunque el visitante considera que todo sale caro, esta es una actividad que conlleva muchos gastos, y muchos de ellos no son registrados porque hay quienes realizan donaciones “, señalan los voceros de Calle Arriba y Calle Abajo de Las Tablas.
Aunque las cifras que indican los gastos reales son manejadas con cierto hermetismo por cada Tuna, El Panamá América conoció que al menos los egresos más importantes de cada una se concentran en los gastos en Fuegos Artificiales, Gastos de Murga, en Diseños y Arreglos de carros, tronos y vestidos.
Sólo en fuegos artificiales una de estas prestigiosas tunas gastará 60 mil dólares en el carnaval 2004.
En cuanto a los diseños, vestidos, carros alegóricos (12 en su totalidad) se invierten más de 100 mil dólares, y en la murga se gastan alrededor de 20 mil dólares, revelaron las tunas.
Aunque la inversión que realizan quienes organizan el carnaval no es recuperada, se ha comprobado que los beneficios que obtienen son indirectos, ya que dinamizan la economía de regiones que sólo se activan cuando llegan los carnavales.