Aunque las autoridades universitarias han manifestado que el proyecto iniciará en el 2005, los directivos de la Caja de Seguro Social (CSS) aseguraron que se deben cumplir con todos los requisitos de la ley 1 de medicamentos. Y esa no es tarea fácil.
Si de por sí las empresas que distribuyen medicamentos pasan por un proceso complicado más aún las que fabrican el producto.
Según Alexis Zuleta, de la Dirección de Compras de la Seguro Social, hay que tener en cuenta que cuando se entra a analizar este sector existen enormes dificultades que entraña la comercialización del producto.
La Universidad debe cumplir con más de 16 requisitos que incluyen certificados de buenas prácticas de laboratorios, estudios clínicos, certificado de análisis, etiquetas y envases, control previo, hasta el refrendo de todas las instituciones involucradas y un regente farmaceútico.
Además deben obtener el registro sanitario de todos los productos, aun teniendo la unidad de análisis.
Aunque han recibido donaciones de otros países, los costos para participar en la venta serán elevados.
Es por eso que en todo el mercado se dice que la entrada se hace sólo accesible para los grandes laboratorios.
La Universidad de Panamá reveló que dependerá del próximo presupuesto el arreglo de la fábrica.
Pero el dinero necesario se les puede ir de las manos ya que aún no se conoce si el presupuesto será recortado el próximo año por la crítica situación fiscal del país.
El 95% de los medicamentos en Panamá son importados.
El 80% del gasto total en la compra de los productos proviene de la Caja de Seguro Social.
Más de 12 millones ha gastado la Institución en medicamentos.
El gobierno de España donó a la Universidad de Panamá equipo valorado en 250 mil dólares.
Las distribuidoras suplen de medicamentos a más de 500 farmacias existentes.