La crisis financiera estadounidense sacudió esta semana con fuerza las bolsas europeas aunque la intervención de urgencia del Gobierno de Washington minimizó la tragedia convirtiendo a última hora el pánico en euforia.
Ante el desplome de los mercados mundiales que comenzó el lunes con la notificación de insolvencia del banco Lehman Brothers, el Gobierno de George W.Bush, la Reserva Federal, el Tesoro y la autoridad bursátil (SEC) presentaron un programa sin precedentes para salvar la economía nacional.
Se anunció, entre otras medidas de seguridad a inversores y en contra de los efectos de operaciones financieras turbias, la creación de una agencia que compraría los activos derivados de los créditos inmobiliarios basura, lo que supondrá, según algunas estimaciones, adquisiciones por valor de casi un billón de dólares.
Las bolsas europeas recibieron la noticia como una bendición y tras jornadas de inseguridad y fuertes pérdidas, los agentes bursátiles sucumbieron a una actividad febril, aunque muchos analistas creen que fue la respuesta desesperada a un programa que, ante la profundidad de la crisis, tendrá efectos placebos.
En Madrid, el principal indicador del mercado nacional, el Ibex-35 cerró el viernes en los 11.557,90 puntos, lo que supuso un avance semanal del 1,28 por ciento.