El tráfico ferroviario se restableció el sábado progresivamente en Francia, pero seguía muy alterado el del metro de París, dos días después de la huelga nacional que casi paralizó los transportes públicos terrestres, en el primer pulso de los sindicatos al Gobierno del presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El motivo del conflicto social es el proyecto de reforma de los regímenes especiales de pensiones de los que gozan los trabajadores de ciertas empresas públicas, esencialmente en el transporte público y en el sector eléctrico y gasista.
En la región de París, los trenes de la SNCF funcionan sólo en un 60%, mientras que seguía muy alterado el tráfico de los de cercanías de la empresa de transporte urbano de la capital, RATP.
La SNCF anunció las medidas de seguridad como "normal" entre la parisina estación de trenes del Norte y el Estadio de Francia, con motivo de la final del Mundial de rugby.