La práctica de fabricar "bloques merengues" es de reciente data. En el proceso de fabricación, comerciantes inescrupulosos utilizan menos arena y cemento para lograr un mayor rendimiento, obviando que serán empleados para supuestamente resguardar la vida de las personas.
Hasta el momento, las autoridades han detectado que unos 150 establecimientos comerciales a nivel nacional incumplen con el Reglamento 48-2001 establecido por la Comisión Panameña de Normas Industriales y Técnicas (COPANIC) del Ministerio de Comercio e Industria, que exige normas de calidad para este producto.
Rigoberto De La Rosa, jefe encargado del Laboratorio de Metrología de la Autoridad de Protección al Consumidor, explicó que un bloque de 6 pulgadas debe contar con la resistencia de 1, 600 libras, mientras que los de 4 pulgadas deben tener una resistencia de 500 libras, características que no tienen los "bloques merengues".
Aunque la mayoría no son aptos para la construcción de viviendas, muchas casas de las áreas urbanas y rurales están construídas con estos bloques.
"Mi hija de cuatro años literalmente rompió un bloque mientras construía un anexo en mi casa", dijo un consumidor consultado.
Además del peligro que representan los "bloques merengues", también afectan la economía de los panameños.
Uno de ellos, Edgardo Santamaría manifestó que compró 1, 200 bloques, de los cuales 40 llegaron quebrados y otros 10 con fisuras. Esta situación, agregó, colmó su paciencia, pues descompletó su presupuesto y nuevamente tuvo que invertir más dinero para comprar los bloques dañados. Se quejó de que nadie le ponga "el cascabel al bloque".