México ha reducido su deuda interna en cuatro puntos porcentuales, de 41.5 a 37% del Producto Interior Bruto (PIB) del país.
Esto gracias a que se mantiene una estricta disciplina en los déficit, dijo a la prensa el secretario de Hacienda, Francisco Gil.
La deuda directa del gobierno federal "de haber llegado a un 41.5% del PIB" al cierre de 2003, ahora está en "un 37% del PIB", explicó el secretario.
Estas cifras toman en cuenta los pasivos internos de México por el rescate bancario y carretero, sectores que se encontraban prácticamente en la quiebra a finales de 1994. por lo que el gobierno tuvo que intervenir asumiendo sus pasivos.
De igual forma, "el hecho de que la economía esté creciendo, y algunos otros elementos de las finanzas públicas como una programación de menos déficit presupuestarios, nos ha traído una caída en el precio de la deuda bruta total que ya es de un poco más del 23% del tamaño de la economía", agregó.