México, que no cumplirá su meta de inflación para el 2002, podría volver a endurecer pronto su política monetaria ante la previsión de un alza en los precios justo cuando el peso sufre volatilidad, dijeron algunos analistas.
El Banco de México, central, se había propuesto mantener a la inflación por debajo de 4.5 por ciento este año, desde el 4.4 por ciento del 2001. Hasta octubre, la inflación anual en México fue de 4.94 por ciento.
Pero el más reciente sondeo del banco central entre una treintena de analistas, realizado a finales de noviembre, reveló que la expectativa de inflación subió hasta 5.51 por ciento para todo el 2002, la previsión más alta en lo que va del año.
Al mismo tiempo, la volatilidad del mercado bursátil ha golpeado al peso y, según algunos analistas, el banco central podría estar a las puertas de decretar una nueva restricción de su política monetaria al aumentar el "corto" o monto con el que diariamente limita la liquidez en el sistema.
"Este incremento de las expectativas puede inclinar al Banxico (Banco de México) a endurecer su política monetaria a través del incremento del corto", dijo Bank of Boston en un reciente reporte.
222El Banco de México, se había propuesto mantener a la inflación por debajo de 4.5 por ciento este año.
El peso cerró el miércoles en 10,2950 unidades por dólar, su nivel más bajo en tres semanas, por una reacción de los inversores a menores rendimientos en México, aunque la mañana del jueves recuperaba 5,5 centavos por menores tasas en Europa.
En México, las tasas de interés también han bajado. "El entorno de bajas tasas de interés aunado con una inflación arriba de la meta probablemente seguirá motivando volatidad en el peso, lo que, tarde o temprano, es negativo para la inflación", dijo en un reporte Michael Gavin, director de análisis de UBS Warburg para América Latina.
"Con las tasas de interés cayendo en el mercado local y pocas probabilidades de que las expectativas de inflación bajen en el corto plazo, esperamos que el banco central aumente el corto pronto", agregó.
El debilitamiento del peso frente al dólar aumenta las presiones sobre la inflación principalmente porque presiona al alza el precio de los productos importados y los precios de los productos nacionales que compiten con los importados.