Julio Don Juan gana $400 por mes en un centro de atención telefónica ruidoso y atestado de Ciudad de México. Sin un solo aumento de sueldo en tres años, dice que tiene que sacar a su hijo de siete años de la escuela para chicos especiales, porque ya no puede pagarla.
En algunos lugares, podría llegar a encontrar otro trabajo, pero no en México, donde, tras la inflación, los salarios subieron a una tasa anual del 0.4% desde 2005, o sea, mucho peor que otros países de la región, entre los que se cuentan Brasil, Colombia y Uruguay, según la Organización Mundial del Trabajo (OMT por la sigla en inglés).
Cerca de un tercio de los mexicanos trabajan en la economía informal y no tienen un ingreso fijo. Julio Don Juan dice que muchos de ellos lo envidiarían.
La mano de obra barata le permite a México aventajar a China como proveedor de artículos producidos a bajo costo con destino a los Estados Unidos (y atraer así a empresas como Nissan Motor Co.), pero le ha quitado la posibilidad de progresar a muchos de los 112 millones de habitantes que tiene el país.
Mientras Enrique Peña Nieto, candidato presidencial que lleva la delantera para las elecciones del 1 de julio, dijo que los salarios eran demasiado bajos, quienquiera que triunfe tendrá que enfrentar el reto de darles impulso a los ingresos de los trabajadores, pero uno que no sea tan grande como para que las líneas de ensamblaje partan hacia otros mercados.
“La clave no solo es pagar mejores salarios, sino hacer que los aumentos sean más sustentables”, dijo Sergio Luna, economista jefe de la unidad Banamex de Citigroup Inc., en Ciudad de México. “Tenemos que ser más productivos, pero no será fácil, porque eso implica modificar el status quo”.
Los salarios bajos, el peso barato y los embarques crecientes de automóviles a los Estados Unidos, que compra el 80% de las exportaciones de México, aumentaron la competitividad en la fabricación en el curso del pasado decenio, en tanto que aumentaron los costos laborales en Japón y China.
Salarios bajosson en la actualidad son un atractivo
- Los salarios bajos no son el único atractivo que tiene México: la inflación, que llegó al 180% en 1988, está controlada por el banco central que, desde enero de 2010, tiene la dirección de Agustín Carstens. Desde que asumió, el excandidato a director gerente del Fondo Monetario Internacional mantuvo la tasa de referencia en 4.5%, lo que contribuyó a impulsar el repunte de los títulos del gobierno. Los inversores también sacan provecho de las leyes que le ponen un límite al déficit gubernamental y de tratados de comercio.