México requiere de un superávit primario fiscal del 3.8% en 50 años para pagar una deuda que asciende a 638,000 millones de dólares y representaba el 110% del PIB de 2001, señala un análisis del Grupo Financiero BBVA-Bancomer.
Los expertos del grupo financiero hispano mexicano indicaron hoy que la deuda pública de México incluye, además de las "obligaciones financieras tradicionales" del Gobierno federal (un 24.1% del PIB), la enorme deuda constituida por pasivos garantizados por el Estado.
Entre estos pasivos se encuentran los proyectos de inversión con cargo diferido al gasto denominados Pidiregas (2.9% del PIB), la deuda del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) (12.1), los fideicomisos y fondos de fomento (2.6) y los programas de apoyo a deudores (1.0) que sumaban el 40.8% del PIB.
Además, los analistas señalaron que también debe incluirse en la deuda pública los llamados "pasivos contingentes", que representan los costos no previstos para cubrir las necesidades de seguridad social, entre estos las jubilaciones en el anterior sistema de retiro.
Asimismo, incluyen la cartera vencida de los institutos de vivienda y las deudas impagadas de los estados y municipios, las cuales representan el 67.8% del PIB.
Los analistas del BBVA-Bancomer advierten de que se debe revisar si las finanzas públicas están capacitadas para afrontar estos adeudos y aseguran que se deben tomar medidas para poder financiar las cuantiosas obligaciones públicas en los próximos 50 años.