La Justicia europea dictaminará el lunes si la Comisión Europea actuó correctamente en 2004 al imponer a Microsoft una sanción histórica de 497, 2 millones de euros por abusar de su posición dominante, una sentencia que marcará un hito en la política de competencia comunitaria.
Los trece magistrados del Tribunal de Primera Instancia que participaron en la vista del caso se han tomado casi diecisiete meses para deliberar, muy por encima del plazo medio habitual en esta corte, en torno a seis meses.
Y es que casi todo en este caso supera lo visto antes, desde el importe de la multa, la más alta impuesta nunca por la CE, a la duración de la audiencia oral, que se alargó cinco días, y el número de abogados desplazados por el gigante informático, que superó el centenar.
El tamaño del equipo jurídico movilizado permite hacerse una idea de la importancia que da Microsoft a esta disputa y confirma que en ella se juega mucho más que los 497, 2 millones, que desde 2004 están en una cuenta bancaria bloqueada -a los que el año pasado se sumaron otros 280, 5 millones de euros, por seguir incumpliendo las demandas de Bruselas-.
Si el tribunal rechaza el recurso de la empresa de Bill Gates contra la decisión de la Comisión de castigarle por su comportamiento anticompetitivo estará poniendo en cuestión su modelo de negocio .