Miles de italianos desfilaron ayer por la capilla ardiente del patriarca de Fiat, Giovanni Agnelli, en una conmovida y multitudinaria despedida a una de las figuras más influyentes del país en el último medio siglo.
En esta peregrinación popular no han faltado representantes del mundo político, económico y cultural, que se desplazaron hasta la sede histórica de la sociedad en Lingotto, en la periferia turinesa, para dar su último adiós a Agnelli, fallecido el viernes a los 81 años.
Entre ellos estuvo ayer el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, quien acudió a rendir un homenaje al que calificó como "el empresario italiano más conocido en el mundo" y protagonista de la recuperación industrial italiana en la posguerra.
También estaban otras figuras como el líder de la oposición italiana de centroizquierda, Francesco Rutelli, o el ex secretario general del principal sindicato italiano, el Cgil, Sergio Cofferati, quien recordó como Agnelli "fue siempre un adversario leal".
En medio de un respetuoso silencio, los visitantes se detenían unos instantes ante el féretro con los restos del "Avvocato" (como era conocido en Italia), adornado con rosas blancas y un sencillo crucifijo de madera y rodeado de coronas de flores llegadas de todo el país.
La capilla ardiente se ha acondicionado en el atrio de la pinacoteca inaugurada el pasado año con obras de la colección privada de los Agnelli, un edificio diseñado por Renzo Piano junto a la antigua pista de pruebas de los automóviles, en la última planta de la ex fábrica de Lingotto.
Al recinto acudió ayer a primera hora la familia Agnelli al completo, entre ellos la viuda, Marella Agnelli y su hermano Umberto, que ha pasado a ser el nuevo hombre fuerte de la sociedad, además del nieto John Philip Elkann, considerado como el "heredero" en la saga familiar.
También estaba presente el actual presidente de Fiat, Paolo Fresco, quien aseguró que tras la desaparición del empresario "habrá continuidad" y que el interés por sacar adelante a la sociedad queda patente en la figura de Umberto Agnelli, que ocupará el vacío creado por su hermano.
La muerte del "gran patrón" de Fiat coincide con una crisis sin precedentes en la sociedad, que se ha visto obligada a reducir su plantilla en más de 8,000 trabajadores, en medio de una fuerte caída de las ventas y un elevado endeudamiento.
"Creo que la mejor manera de rendir homenaje al "Avvocato" es ponerse todos a trabajar para superar este difícil momento y tener una Fiat fuerte", dijo Fresco, quien ya ha anunciado que dejará el cargo el próximo mes de mayo (cuando cumpla 75 años).
Fresco quiso subrayar la "impresionante manifestación de afecto" que supone la larga fila de personas que acuden a despedirse de Agnelli, de todas las edades y procedencias sociales, incluidos muchos trabajadores de la firma automovilística, protagonistas de intensas movilizaciones en los últimos meses contra los despidos.