Una ley de hace más de doscientos años, diseñada para que los colonialistas británicos mantuvieran intactos sus ingresos generados fuera, beneficia ahora a los ricos no británicos, que fijan su residencia en Londres, pero a los que se concede el estatus de "no domiciliados" por mantener sus lazos familiares y sus principales negocios fuera de este país.
El fisco británico sólo grava en ese caso los intereses u otros beneficios que el extranjero obtenga de sus negocios o ahorros en el propio Reino Unido.
Analistas sostienen que ni Irán, ni Irak, ni Venezuela tendrán una neta expansión de capacidades y el 70% del aumento de la OPEP vendrá de Arabia Saudí, los Emiratos rabes Unidos y Angola.
También los biocarburantes no representarán más que un 2% del consumo global de crudo.