Salazar comparó la situación con los puestos de ventas ambulantes que están a la orilla de la calle donde transitan vehículos, cuyas emanaciones son tan peligrosas como el gas que se aplica en el país norteamericano para evitar que el producto se vuelva más oscuro.
La venta de estos productos es muy popular para las fiestas de carnaval, días patrios, eventos deportivos y otras actividades.
Sin embargo, destacó que Panamá no aceptará productos estadounidenses que no tengan las condiciones establecidas por las autoridades sanitarias panameñas.
Por su parte, Gilberto Real, director de Sanidad Animal del MIDA, destacó que pese a que el país reconoció la equivalencia del sistema sanitario estadounidense, las medidas de control en los puertos de entrada permanecerán para todos los países por igual.
Cuando se detecte la presencia de algún producto que ponga en riesgo la salud humana o el patrimonio agropecuario panameño, se procederá a incinerar la mercancía.
Real dijo que la Agencia Federal de EE.UU. que se auditó recientemente, da las garantías de que el sistema de producción de alimentos que se revisa desde las fincas, está dentro del marco de las regulaciones federales.
Esta situación ha activado la alerta que mantienen los consumidores y productores panameños luego de la inpección hecha recientemente a Estados Unidos.
Diversos gremios rechazan esta postura, ya que en el país norteamericano se han detectado enfermedades de origen animal, que constituyen un alto riesgo para el patrimonio agropecuario.
El diario en internet, “Des Moines Register” publicó en días pasados que según los distribuidores de EE.UU., el monóxido de carbono previene que la carne se torne chocolate al disiparse el oxígeno en el empaquetado.
Argumentan que el gas no es considerado peligroso para la salud humana, de acuerdo a las cantidades que se colocan en el envase.