Los ministros de Comercio de 14 países del hemisferio trataban el viernes de destrabar las estancadas negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en medio de crecientes señales de que el pacto sería menos ambicioso que el contemplado originalmente.
"Va a ser más limitado de lo que se esperaba", dijo a Reuters una fuente de la delegación de uno de los países que participan en las negociaciones, quien desconocía los productos y áreas que los ministros decidieron dejar fuera para poder cumplir con su fecha tope de enero del 2005. El acuerdo sería "bastante más acotado", agregó. "La idea es mantener los plazos y acotar los temas de liberalización".
Las máximas autoridades comerciales, incluyendo varios cancilleres, participaban el viernes en un encuentro informal en el Centro de Conferencias en Wye River, al este de Washington, donde buscaban la forma de asegurar que el ALCA entre en vigor antes de su fecha límite.
La idea del ALCA, lanzada a principios de los "90 por el presidente George Bush, padre del actual mandatario estadounidense, era liberar totalmente el comercio de bienes y servicios entre los 34 países que integran el hemisferio americano, quedando únicamente Cuba fuera del proceso.
Pero las negociaciones se han estancado debido principalmente a las diferencias entre Brasil y Estados Unidos sobre el comercio de los productos agrícolas. También hay diferencias sobre los subsidios que aporta Washington a sus productores.
Los brasileños, quienes comparten la presidencia del proceso negociador del ALCA junto a Estados Unidos, plantearon la idea de un ALCA reducido al representante comercial estadounidense, Robert Zoellick, cuando este visitó Brasilia a fines de mayo.
La idea fue reflotada nuevamente el jueves, cuando el canciller brasileño, Celso Amorim, se reunió con Zoellick, para finalizar detalles del encuentro en Wye River. "Es más fácil tener un acuerdo si aliviamos la parte multilateral del ALCA", dijo el ministro a la prensa.