Economía

Mitos y realidades de la política arancelaria


Faltan pocos días para que Panamá defina nuevamente quién llevará las riendas del país. Los sectores involucrados en la economía nacional urgen de medidas que establezcan y definan por fin, una política económica alejada de traumas y costos sociales.
Pero definir los rumbos económicos no parece ser tarea fácil mas cuando las políticas que se establecen entre uno u otro gobierno, no parecen tener continuidad, lo que hace las tareas económicas más complicadas.
Esto es lo que sucede con el tema de los aranceles, el cual desata una caja de Pandora cada vez que se abre a discusión.
Pues muchos comparan los dos últimos periodos de historia arancelaria como un tratamiento que se suministró a un enfermo, porque cuando apenas la dosis surtía su efecto este proceso fue interrumpido y no se permitió que el antídoto evolucionará, sino que se generaron traumas por la falta de continuidad.
Economistas nacionales coinciden a la hora de realizar un balance sobre los dos últimos periodos de políticas establecidas durante los gobiernos Perez-Balladares (1994-1998) y Moscoso 1999-2003, si bien los aranceles bajaron no se les permitió implementarlos porque se interrumpió su desarrollo una vez se elevaron.
Este tema al igual que otros es sensitivo, tanto para el sector industrial, como para el agropecuario ya que las experiencias indican que son el talón de Aquiles, dado que mientras un sector logró un notable crecimiento, el otro decayó.
Sin embargo, la caída motivó que algunas industrias se transformaran y abrieran otros nichos para ser competitivas.
Las cifras de la Contraloría indican que la evolución de estas políticas arancelarias, en el sector agro marcan un crecimiento del PIB de 2.7% (1994) a 8.3% (1998), mientras, que el sector industrial reflejaba una caída.
Pero estas mismas cifras también indican una caída en el sector, ya que se interrumpe la política establecida, y lo que se había alcanzado en 1998 decae en el 2003 con un aporte al PIB a sólo 1.2%.
¿Pero cuál ha sido el verdadero problema en la política arancelaria del país?
Según expertos, desde que se establecieron en Panamá los impuestos de importación para proteger la industria local en 1947, la "economía fue ineficiente", generando una baja productividad de los trabajadores y productos más caros para el consumidor.
En consecuencia, en 1997 cuando se tomó la decisión de bajar el arancel de importación, fijado entre un 30% - 40%, y fue bajado al 10% la industria calificó como "irresponsable" la rebaja de aranceles, porque a su juicio abría el mercado a productos extranjeros, pero "no promovía la competencia".
Sin embargo, 2 años más tarde, una vez culminado el periodo Pérez-Balladares e iniciado el de Moscoso, en octubre y noviembre de 1999, el gobierno elevó las partidas arancelarias a los niveles permitidos por la OMC.
Hoy día y después de 7 años, economistas han realizado evaluaciones para esclarecer los mitos y realidades de las políticas arancelarias establecidas en estos periodos dado que éstas han incidido en la economía.
Por su parte Olmedo Miró, economista, indicó que el problema radica en que no existe una política arancelaria.
"En materia de aranceles estamos en una especie de limbo, porque no hubo tiempo para que la política que se aplicaba en 1997, prosperará".
Miró consideró que "cuando se elevaron los aranceles se canceló la capacidad exportadora de Panamá", porque obviamente cuando se realizó la rebaja, y como el capital no funciona instantáneamente, tomó tiempo generar inversión, pero se notaron cambios en los sectores productivos.
Para el economista, la rebaja de aranceles permitió que la gente reconociera la realidad, pero cuando Panamá los elevó perdió la oportunidad de desarrollar productos, donde es competitivo.
A criterio del economista esta rebaja demostró que desde hace mucho tiempo Panamá ha tratado de trabajar en aspectos donde no es competitiva gastando sus recursos en productos errados.
Consecuentemente, señala que "no bajar los aranceles ha retrasado nuestra entrada al comercio exterior".
Sin embargo, lo que ha estado pasando es que la estructura productiva panameña no está orientada a la exportación, por el contrario, los productores panameños han concentrado sus esfuerzos en aspectos que no pueden desarrollar, dijo Miró.
Por su parte, Víctor Cruz asesor económico del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), recalcó que las rebajas arancelarias no fueron más que una decisión absurda que no se justificó porque no se consideraron los análisis y proyecciones de inversión que tenía el sector, los cuales se estimaban en ese entonces en 100 millones de dólares.
"Más de 45 empresas tenían planeado invertir, y sin embargo, no pudieron hacerlo, porque no podían competir teniendo aranceles tan bajos", dijo Cruz.
Esta rebaja trajo como consecuencia que el nivel de importaciones creciera hasta provocar que el sector decreciera en sus aportaciones al PIB en un 3.5%.
"Las rebajas no nos hacen más competitivos, porque no se ofrecieron alternativas para equiparar esta reducción" dijo Cruz.
Según el economista, estas rebajas, ni beneficiaron al consumidor como se pregonó, ni se ofrecieron alternativas para la industria como la rebaja en el costo de la materia prima.
En síntesis suban o bajen los aranceles son beneficiosos porque permiten el desarrollo de los sectores industriales y productivos, sin embargo, éstos esperan que sean introducidos con cierta gradualidad.
Ante un panorama de decisiones se establezcan reglas claras para definir una política arancelaria que permita lograr resultados en los sectores productivos del país.


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150901
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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