El primer ministro italiano, Mario Monti, logró ayer que la canciller alemana, Angela Merkel, valorase sus ajustes y reformas, y reconociese la importancia de su país en la resolución de crisis frente a la hegemonía del eje franco-alemán.
Tras su primer encuentro bilateral en Berlín, la jefa del Gobierno alemán aseguró que el Ejecutivo italiano ha adoptado rápidamente “medidas extraordinariamente importantes y notables” en materia de consolidación fiscal y de reformas estructurales.
“Creo que esto va a fortalecer a Italia y va a mejorar sus perspectivas económicas”, aseguró Merkel.
El primer ministro italiano aseguró que con el plan de la tercera mayor economía de la eurozona ya “no hay que temer por Italia”, porque su país es consciente de sus “obligaciones” y es capaz de hacer su parte en la resolución de la crisis.
Agregó que los italianos han mostrado su madurez al respaldar mayoritariamente el duro programa de ahorro y que ya “no es legítimo” que persista en los mercados la desconfianza ante la capacidad de Italia para afrontar los pagos de su deuda, aunque se mostró seguro de que la prima de riesgo se relajará en los próximos meses.
Además, Monti logró distanciarse cualitativamente de la era Berlusconi y trató de reivindicar el papel de su país entre los grandes de la Unión Europea (EU), junto a las dos mayores economías, Alemania y Francia, respectivamente.
Vamos a trabajar intensamente para encontrar una solución a la crisis. Alemania, Francia e Italia van a cooperar para encontrar una solución para el conjunto de la UE y sus instituciones, aseguró el primer ministro italiano.