Multinacionales europeas han pagado en extorsiones 1.000 millones de dólares a la guerrilla Así lo aseguró ayer Paul Collier, director del grupo de Investigación para el Desarrollo del Banco Mundial, durante un foro económico realizado en Bogotá. Collier agregó que, incluso, algunas empresas de seguros del viejo continente han creado pólizas para amparar esta clase de secuestros y extorsiones.
El funcionario del Banco Mundial, quien intervino en el seminario "Hacia una economía sostenible, conflicto y posconflicto", organizado por la Fundación Agenda Colombia, Compensar y el diario económico Portafolio, dijo que si Colombia soluciona el problema de la violencia podría crecer 2,2 puntos adicionales.
Collier agregó que la otra fuente de financiación de la guerrilla es el negocio de las drogas. Dijo que una parte de los dólares de las drogas provienen de los Estados Unidos porque la política antinarcóticos está generando demanda de territorios que están por fuera del control del gobierno.
"El 95 por ciento de la droga que se produce en el mundo proviene de países con grupos insurgentes", anotó. Por eso, Collier le va a pedir al grupo de los ocho países más desarrollados en la reunión que se celebrará en mayo próximo que le "corten la vena yugular a las drogas".
Las reformas económicas adoptadas en la década de los 90, la apertura, las altas tasas de interés, la obsesión por bajar la inflación y los altos niveles de pobreza y desigualdad fueron duramente criticados ayer por analistas nacionales e internacionales en el marco del mismo foro.
El premio Nobel de Economía de Estados Unidos, Joseph Stiglitz, uno de los más connotados críticos de la globalización y de las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), rompió con algunos de los paradigmas que se mantienen vigentes entre algunos técnicos y analistas económicos y dijo que Colombia es uno de los países más pobres de la región y el segundo, después de Brasil, con la mayor desigualdad. Estos dos problemas son causa de la violencia.
"El desempleo causa violencia y la solución de la violencia no lleva necesariamente a la solución de los problemas económicos", dijo el Nobel, quien estuvo como orador central en el seminario Hacia una economía sostenible, conflicto y posconflicto en Colombia, organizado por la fundación Agenda Colombia, que preside Cecilia López, Compensar y el diario Portafolio.
Entre las lecciones que dejó Stiglitz al país es que no cree que se necesite un segundo programa de reformas económicas, porque muchas de las que se pusieron en marcha en la década de los noventa fueron malas y aceleradas y produjeron destrucción de empleos. Consideró que se deben reformar las que ya existen con el fin de evaluar cuál debe ser la participación del Estado y en qué sectores prioritarios y si se debe seguir adelante con las privatizaciones indiscriminadas.
Así mismo, insistió en promover la tecnología y la inversión y diversificar las exportaciones. Sobre éste último aspecto llamó la atención de Colombia y de América Latina para que "negocien duro" en los acuerdos internacionales de comercio ya que Estados Unidos es un experto en utilizar barreras arancelarias para restringir el ingreso de productos.
La posición la asumió de cara al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (Alca) que debe quedar sellado en el 2005. Reconoció que no será una negociación fácil por las políticas impuestas por E.U y citó como ejemplo el caso de Chile que firmó una acuerdo bilateral con el país del norte que no necesariamente garantizará un acceso de los productos a ese mercado porque la administración Bush le está imponiendo derechos antidumping.