Es como el arroz" se suele decir en Venezuela --¡se solía decir, más bien!--, cuando alguna cosa existe en abundancia.
Lamentablemente los venezolanos han debido abstenerse de usar esa coloquial expresión.
El bendito alimento tiene al mundo vuelto de cabeza por su tendencia a la escasez.
Esto ha hecho que su precio saltara un 30 % el jueves pasado, que lo llevó a su precio más alto de todos los tiempos.
En los 6 mil años de vida e historia que --más o menos-- lleva el arroz sobre la faz de la Tierra, su más apetecida época la ha empezado a vivir en los últimos tres meses.
Para empezar, y sea que se llame "Compita" o no posea apelativo alguno, sus principales o más grandes exportadores han venido anunciando reducciones o prohibiciones en su venta al mercado internacional.
Viet Nam y Cambodia han prohibido su exportación. India hizo lo mismo, excepto con la variedad más cara.
Egipto ha suspendido su venta internacional por seis meses.
Por suerte que Tailandia --¡vaya consuelo!--, el mayor productor de arroz del mundo ??"lo sigue exportando y Viet Nam aún no ha limitado sus exportaciones. Porque durante estos mismos primeros meses del año, según se viene informando, han surgido protestas por falta o por encarecimiento de los alimentos, entre ellos el arroz, por supuesto, en la misma Venezuela, México, Guinea, Marruecos, Uzbekistán, Yemen, Mauritania y Senegal.
El sábado anterior, el diario estadounidense The New York Times, citando a Ben Savage de Jackson Son and Company y a Nicholas W. Minot, investigador del Internacional Food Policy Research Institute en Washington, ofrece un panorama muy desalentador de lo que está ocurriendo en el mundo con la nutritiva gramínea.
Se advierte, asimismo, que mientras Estados Unidos actúa cautelosamente en los mercados internacionales, ya que importa el 30 % del arroz que consume, China ha puesto controles de precios al aceite para cocina, los granos, la carne, leche y huevos. Igualmente, en Filipinas se investiga la escasez.
Lo fregado es que China e India siguen creciendo, en población y en capacidad adquisitiva, con lo que ciertamente hay un temor globalizado por lo que pueda suceder en cuanto a las existencias del arroz y todos los demás alimentos y, por ende, a su precio.
Cambio paradigmático. El marco de esta historia arrocera ??"como lo establece la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO, por sus siglas en inglés)-- la conforman tres desarrollos específicos y muy diferentes a pasadas fluctuaciones.
El primero de ellos es que el alza en los precios mundiales se refiere a casi todas las materias primas importantes de los alimentos o nutrientes animales.
El segundo es que estos precios altos, sin embargo. Se han alcanzado no en tiempo de escasez, sino de abundancia.
Y, finalmente, que las vinculaciones entre los mercados de las materias primas agrícolas y otros mercados, se están consolidando, estrechando.
Por todo ello es que los observadores y expertos se refieren a un cambio de paradigma o de esquema en la agricultura mundial, muy diferente al de precios decrecientes de los alimentos que predominó en los pasados 30 años. Fertilizantes. Y como los factores involucrados en esta comestible historia, cambiantes por cierto, son: población, crecimiento económico y producción agrícola, irremediablemente se debe hablar de los fertilizantes.El ingeniero agrónomo Freddy Fernández Vilapriño, director ejecutivo para Centroamérica y el Caribe de CropLife Latin America, lo explica muy bien:
"Como es del conocimiento, dice Fernández, el desarrollo industrial y comercial que experimenta China generó un mayor ingreso para su población, que asciende a más de 1.300 millones de habitantes, lo que consecuentemente ocasionó un mayor consumo de alimentos per-cápita, que produjo una expansión de las áreas de siembra y del uso de los agroquímicos.
También, se ha aumentado el área de siembra de cultivos cuya producción se destina a la producción de biocombustibles".
A esto se suma un aumento importante en las áreas de siembra de cultivos transgénicos, especialmente soya y maíz a nivel mundial, cultivos que son importantes consumidores de herbicidas como el glifosato. Ello ha generado una escasez importante de dicho herbicida, cuyo costo a nivel internacional subió más del 30% y en algunos casos más, causando que muchos sintetizadores decidieran destinar su capacidad instalada a la producción de dicho producto, que se ha vuelto más rentable para ellos que otros ingredientes activos. Otro factor importante en el costo de los agroquímicos es el actual precio del petróleo, que incide en el costo de las materias primas y, sobretodo, en el costo del combustible que se utiliza en la síntesis de los ingredientes activos con que se fabrican los agroquímicos, sus solventes y estabilizadores.