Brasilia,La primera reunión de jefes de Estado de las 12 naciones sudamericanas firmaran el manana una declaración comprometiéndose a mantener a este subcontinente como "Zona de Paz", realizando asi un histórico anhelo del Nuevo Mundo de proyectarse como tierra prometida de toda la humanidad.
En alguna medida, la frase adquiere su legitimidad gracias a la solución de los mayores conflictos limítrofes que afligían a Sudamerica con la firma del acuerdo entre Perú y Ecuador firmado en esta capital en 1998 y con la solución de similares conflictos entre Argentina y Chile.
Pero mas a fondo corresponde a la visión que los inmigrantes de Europa y Africa trajeron al Nuevo Mundo desde los primeros viajes de los españoles y portugueses a las Américas, señalo el canciller Luiz Felipe Lampreia en una conversación con el enviado de El Panamá América.
"Es precisamente por eso que hemos enmarcado esta reunion en la celebración de nuestro Quinto Centenario," declaró.
Citando al hecho de que todos los paises reunidos en la cumbre que se inaugura hoy son productos de elecciones democráticas, otras fuentes oficiales anotaron que los cancilleres de los 12 países acordaron proclamar la región como "Zona de Paz" en la "Declaración de Brasilia" que también asentara las bases para un "programa concreto de integración de infraestructuras".
La reunión de los mandatarios sudamericanos, que incluye a Surinam y Guyana, es la primera de carácter estrictamente sudamericana, aunque tendra como observadores a Jorge Castaneda, el politologo y asesor de politica exterior del presidente-electo de Mexico, Vicente Fox, así como al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias y el secretario ejecutivo de la CEPAL
El germen de este encuentro se remonta a los anos 60 y 70 cuando su anfitrión, el presidente Fernando Henrique Cardoso de Brasil, un destacado sociologo y economista, asesoraba a la CEPAL en su exilio en Santiago, Chile, durante la dictadura militar en su pais.
El mandatario brasileño, junto con los presidentes de la Rúa de Argentina, Ricardo Lagos de Chile, y Jorge Bravo de Uruguay, encomendaron a Iglesias preparar un "Plan de Acción" elaborado por expertos del BID y expertos de otros paises, que propone un escalafon de proyectos que podrían requerir inversiones en exceso de 300,000 millones de dóla´res durante los próximos 20 anos en obras físicas de integración como carreteras e hidrovias que unirán puertos distantes como el de Santos en el Atlántico y el de Africa en el Pacifico, asi como la construcción de oleoductos y otros proyectos de infraestructura.
Para enfatizar la "concretización" de esta nueva nasciente comunidad subregional que se añade a las ya múltiples "cumbres" que se realizan anualmente en el hemisferio, los organizadores revelaron a este corresponsal que ya quedo marcada una reunion de ministros de Transporte para el próximo noviembre para dar seguimiento a los proyectos de racionalización de carreteras, puertos y ferrocarriles que le serán encomendadas en la "Declaración de Brasilia".
Existen importantes antecedentes históricos para justificar la designación de Sudamerica como "Zona de Paz". Quizás el más dramático fue el que vislumbro el presidente Franklin Delano Roosevelt de Estados Unidos con la convocatoria de la Conferencia para la Paz y Democracia convocada en Buenos Aires en diciembre de 1936.
En ese ano ya se vislumbraban los nubarrones de la Segunda Guerra Mundial y Roosevelt estaba esperanzado que una dramática afirmación de la paz viniendo del Nuevo Mundo podria crear un ambiente de distención. La iniciativa de Roosevelt tuvo un inmediato y entusiasta apoyo de los gobiernos latinoamericanos ya que las relaciones con Estados Unidos estaban en su apogeo gracias a la Política del Buen Vecino que Roosevelt inició poco después de la inauguración de su primer periodo en 1933.
Además de las recientes esfuerzos hemisféricos por resolver antiguos conflictos territoriales como la solución del litigio Ecuador-Perú, que estallo en una breve guerra en 1997, asi como del acercamiento inédito Argentina-Chile, baste recordar la iniciativa de México en la Organización de las Naciones Unidas de proponer a Latinoamérica como libre de armas nucleares mediante el Tratado de Tlatelolco.
Esta importante iniciativa fue motivo de que le otorgaron el Premio Nobel de la Paz al canciller mexicano García Robles.
Dentro de este marco, los presidente Raúl Alfonsin de Argentina y José Sarney firmaron un acuerdo mediante el cual se anuló la primer carrera de armas nucleares que ensombrecia el panorama pacifista de Latinoamérica.
Un acercamiento aun anterior fue el que protagonizó el presidente brasileño Juscelino Kubitschek en 1958 a través de una intrépida iniciativa, la Operación Pan Americana (OPA) que vislumbraba un ambicioso plan de desarrollo para Latinoamérica similar al del Plan Marshall con que Estados Unidos ayudo a la reconstrucción europea después de la Segunda Guerra Mundial.